“Sé lo que piensas” Cuando llegué, ya era medianoche, y al parecer todos habían decidido dormir temprano porque el lugar estaba en silencio. Cuando caminé en puntitas, para no hacer ruidos, hasta mi cuarto, escuché que alguien lloraba. Y no. No era Cleery. Era un sollozo silencioso proveniente del baño. ¿Doris? ¿Kathleen? Llamé a la puerta del baño y para mi sorpresa, Magdalena fue quien abrió. - ¿Sucede algo? – susurré con un poco más de preocupación de la que debería tener por aquella chica. Ella me miró con evidente odio y negó con la cabeza. – Oh vamos, estás llorando. ¿Qué pasa? - No te importa – sollozó. - Me importa porque esta casa es mía. Ven, hablemos – la jalé hasta el patio trasero. Nos sentamos en las sillas de la terraza que habían fuera. Ella se tomó unos minutos par

