Saco mi cuerpo de la cama por quinta vez ya, estoy malditamente cabreado, son exactamente las cinco de la mañana y yo aún no he podido dormir ni medio minuto, y todo porque el exasperante y odioso lobo que tengo dentro se le dio por estar malditamente inquieto la noche de hoy.
Me presento, soy Antuan alfa de alfas, un hombre lobo, hibrido, porque también soy hijo de una maga blanca, por lo tanto, por mis venas no corre sola sangre de un alfa real, sino que también de mago blanco, tengo 532 años vividos ya, pero aparento tener solamente 32; tengo un hermano gemelo, con el cual me comunico casi a diario, pero no lo veo y tampoco vivo con él. Llevamos exactamente 525 años separados, no sé exactamente cómo va su vida, solo sé que por ser mayor que yo se convirtió en el siguiente Rey de los hombres lobos, sacándole el puesto a nuestro odioso padre.
Debimos separarnos cuando tan solo teníamos siete años y no fue porque queríamos, si no que, todo salió mal, el plan era salvar a nuestra madre y huir con ella para estar lejos de la bestia que es nuestro padre, pero en la huida nos atacaron, Demian quedo muy mal herido y a mí me tomaron de nuevo, no sé qué fue de nuestra madre, se supone que él debería de estar con ella, pero me aseguró que no era así, que él no sabía de ella, y que estaba viviendo con una señora, la cual lo había encontrado en aquel entonces, lo cuido y protegió volviéndose casi una madre para él y a la cual mi hermano protege mucho, realmente no la conozco ya que nunca la vi, y con Demian utilizamos nuestros hechizos para mantenernos en contacto, claro está, que a escondidas de nuestro padre, Demian debe estar lejos de él, es la única forma en el que podemos estar a salvo.
Ahora que ya saben un poco de mí, continuemos con los que les contaba al principio, Áyax mi lobo, ha estado inquieto toda la maldita noche, y no sé por qué, ¿le pregunte?, claro que sí y ¿obtuve respuestas?, pues no porque si no, no estuviera tan malditamente enojado, y para completar, en menos de una hora debo de estar pronto para viajar a la manada del sur, a mi padre se le ocurrió que allí hay algunos lobos buenos para la vigilancia, así que, iré a reclutar algunos.
*No es normal sabes, siento que algo va a suceder deberíamos de quedarnos en el palacio* escucho al fin su voz
*Hasta que te dignas, no me dejaste dormir en toda la maldita noche* reclamé *¿Qué mierda te sucede? * consulté, pero de nuevo no obtuve respuestas
Me metí al baño y me duché con agua fría, con cada minuto que pasaba mi humor se ponía peor, Áyax comenzaba a cabrearme sin contestar mis preguntas, cada que se dignaba a hablar era para decir que algo malo sucedería, pero sin darme especificaciones, yo no podía hacer absolutamente nada.
|—Debemos irnos, no te llame para desayunar por que tu mal humor se huele desde Grecia —| me hablo por el link mi beta Ibrahim
Bufe y termine de secar mi cuerpo, me coloque un conjunto deportivo n***o y unos tenis del mismo color, una gorra de visera también negra y unos lentes de sol, que me imagino, no es necesario que les diga el color. Me salí de mi habitación y recorrí los pasillos de aquel enorme castillo, pase por desenas de guardias y cuando me encontré a Darren, mi padre, lo ignore por completo, pase de él y camine directo a la salida y pronto me vi dentro de la camioneta, Ibrahim esperaba por mí en el asiento del copiloto y Isaac mi delta, estaba a cargo de conducir; la puerta a mi lado fue abierta y por ella ingreso el que faltaba, Elías mi gamma, lo mire interrogante y él alzo sus manos.
—No pienso quedarme aquí, sabes que no somos fan de tu querido padre — me dijo, claramente, estaba siendo sarcástico a la hora de decir las últimas palabras
—Ponte en marcha de una buena vez — dije, dejándoles en claro en el tono de mi voz, que mi humor no era el mejor
*Siento que no deberíamos ir* era Áyax de nuevo
*¿Me dirás por qué? * consulté
*Me siento extraño, no quiero decir que es un mal presentimiento, pero no le hayo otra explicación* me contestó
*Solo será por el fin de semana, volveremos pronto* contesté
*Intenta comunicarte con Demian, quizá a él le sucedió algo, yo no logro conectar con Dereck* me dijo, refiriéndose al lobo de mi hermano
—Detente — pedí, y Isaac lo hizo
Bajé de la camioneta y caminé lejos de esta, me detuve cerca de uno de los árboles más grandes que encontré y allí abrí un portal.
—Buscándome tan temprano? — oí su voz, suspiré
—Áyax esta inquieto, él insistió en saber cómo estabas — contesté
—Estoy bien, de hecho, estaba por salir de viaje, debo ir a Grecia — informó
*Dile que no vaya, quizá y es eso* hablo Áyax
—Él dice que no vayas — le dije — Quizá es un mal presentimiento y podría sucederles algo — agregue
—Debo ir Antuan, son cosas urgentes de la empresa no puedo faltar — me dijo — Pero prometo mantenerte al tanto por cualquier inconveniente, ahora debo irme — suspiré
*Dejemos pasar el tiempo, ya veremos porque estas inquieto, dejemos que suceda lo que tenga que suceder * dije
*Bien* esa fue su única respuesta
Camine de regreso a la camioneta y me subí a ella, no necesité decir palabra alguna, para que Isaac se pusiera en marcha de nuevo, traspasamos las rejas del castillo y así también, salimos del límite de la manada real, pronto la autopista cercada de árboles nos recibió y nos acompañó por horas que parecían interminables, tres en toral; cuando por fin un pequeño pueblo nos acompañó tan solo por unos quince minutos, ya luego de eso, la carretera y los árboles volvieron a ser nuestros compañeros, hasta llegar a la manada del sur.
Apenas bajé de la camioneta fui recibido por Ruzzle, el alfa de la manada, cuando menos lo esperé ya tenía a los chicos parados como si fueran mis guarda espaldas, los miré y luego negué con la cabeza, se vivían jactando de que no soportaban a Darren, pero bien que siempre hacían lo que él les pedía, como, por ejemplo, cuidar de mí, como si se tratase de su propia vida.
—Es un placer tenerlo aquí — me dijo Ruzzle, asentí
—Gracias — contesté
—Vengan conmigo, los esperábamos para desayunar — informó
—Después de ti — le dije, él asintió y comenzó a caminar
*Como se nota que eres el Alfa de alfas * me dijo Ibrahim, por el link
Lo miré mal y él sonrió
*Todo un señor de respeto * esta vez era Elías
Un gruñido salió desde el fondo de mi garganta, ya que Áyax estaba inquieto y de mal humor, así que no estaba aguantando este día las bromas de mis amigos; todos se espantaron al escucharme y Ruzzle se detuvo para poder verme, medio sonreí
—¿Algo le molesta? — consultó entonces, negué
—No es fácil tener tres manos derechas sabes — dije, los chicos me miraron mal, mientras Ruzzle se reía de ellos — Será mejor que continuemos, no quiero hacerlos esperar más — agregué
—No se preocupe alfa, mi luna aun no baja así que no hay necesidad de apresurarnos — contestó él
Pero, aun así, continúo caminando y nosotros siguiéndolo, hasta llegar a la sala de comedor de la casa; cuando ingresamos al lugar estaban ya, una señora mayor sentada en unos de los asientos y en otro Álvaro el beta de Ruzzle.
—Buenos días — dije
Mi mirada no salía de aquella mujer, sabia por su olor que era una ninfa, pero no era cualquier ninfa, si no, una perteneciente al jardín dorado, o sea, ella era de la realeza, no sé a qué rango pertenecía, pero estaba seguro que era una ninfa real.
—Es un placer — dijo ella
Se levantó de su lugar y camino hasta mí, una de sus manos tomo la mía y la otra, se movió hacia mi rostro, quise alejar mi rostro, pero no sé por qué motivo, no pude, en sus labios se dibujaba una sonrisa anhelante, era como si estuviese esperando a verme, o conocerme, no se realmente como explicar.
—También es un placer señora... — dije, esperando saber su nombre
—Alba, ese es mi nombre — contestó — Quizá no me recuerdes, eras tan solo un pequeño niño cuando nos vimos por última vez — comentó
—Lamento no poder recordarla — dije — Entonces usted...— no pude terminar la pregunta, no con tanta gente presente — No es nada — agregué cuando noté que estaba esperando que terminara mi frase
—Está bien, me imagino lo que deseas consultar — dijo sonriente — Ya tendremos tiempo suficiente — agregó, asentí
—Gracias — susurre, como ella lo había hecho. No era fácil consultar sobre mamá y menos con gente cero cercana al rededor.
*¿Está bien loca o tú te comunicas telepáticamente con ella? * habló Isaac por el link
Lo miré mal y los chicos no pudieron evitar reír, los demás presentes los miraron extrañados por su actuar, ellos pronto carraspearon la garganta y se recompusieron.
—Ven, vayamos a desayunar — dijo Alaba y me guio hasta mi lugar
Me dejé guiar y pronto tomé asiento donde me indicó, todos tomaron lugar donde debían.
—El alfa Darren me estuvo hablando de lo que necesitabas — hablo Ruzzle — Tengo muy buenos guerreros, pero los jóvenes entrenados por mi luna son los mejores, así que, me gustaría mostrarle alguno de ellos — agregó — Cabe aclarar, que a las chicas les gusta pelear también, así que hay muchas de ellas — me dijo, asentí
—Nosotros también tenemos a muchas chicas guerreras — dije — No será un problema verlas pelear a ellas también — agregué
—Eso es bueno — me dijo
—Buenos días — escuche una dulce voz
Mi mirada fue hasta aquella persona y mi corazón latió con fuerza, me pare de mi lugar mirándola atentamente, no entendía que era aquello, pero era extraño sentir mi corazón latir con aquella intensidad; ella no tenía ningún olor en específico, al parecer era una humana.
*Es ella * dijo Áyax
*No lo creo amigo, no siento su aroma * contesté
*Siento que es ella, es más, podría estar cien por ciento seguro de ello * me dijo seguro de si
—Alfa, le presento a mi Luna, Olaia — halo Ruzzle, al cual no había notado que se había puesto de pie — Pequeña, él es Antuan el alfa real — le hablo a ella
*Ya vez, es imposible que sea nuestra * dije y no recibí respuestas
Camine en su dirección mientras no sacaba la mirada de ella, note nerviosismo en ella, miro a sus lados como buscando algo, estaba perdida en sus pensamientos podría decirse, me detuve justo frente a ella, pero no pareció notarlo hasta que Ruzzle le hablo, ella solo ahí reacciono y entonces me saludó, tome su mano con presura y entonces aquella corriente eléctrica me descolocó, no esperaba sentir aquello que se supone solo sientes por tu mate, mi ceño se frunció y mi mirada viajó hacia su brazo, el brazalete que llevaba era de protección, era extraño, porque llevaría uno de esos; ella quito su mano cuando sintió lo mismo que yo, pero aun así no reaccione, no hasta que ella se movió para ir a sentarse, yo hice lo mismo y me senté de nuevo en mi lugar.
*Debemos quitar ese brazalete de su brazo, aquí hay algo raro * anunció Áyax
Mi mirada viajo hasta ella, notando como se removía en su lugar, ella miro a Alba quien le dijo algo al oído, sonreí al escuchar claramente su advertencia.
|—Disimula un poco mi pequeña, recuerda que Ruzzle aún sigue aquí — | fue lo que ella le dijo
*Ya vez, aquí hay lobo encerrado * dijo Áyax
*El único lobo encerrado eres tú * dije
*Idiota * lo oí decir
Sali de mi charla con Áyax, cuando un maldito sonido horrible me llego a los oídos, sintiendo claramente como mis oídos casi sangraban por él.
La mire cuando la note de pie en su lugar, ella se veía agitada.
—Con permiso — dijo y salió casi corriendo de la sala
—Eres malo Ruzzle, ¿lo hiciste apropósito verdad? — habló Alba, Ruzzle sonrió
—Estoy seguro que se había olvidado del entrenamiento — contestó él — Solo fue un pequeño recordatorio — agregó
*Ve tras ella * dijo Áyax
*¿Estás loco? * consulté
*Por ella, desde que se que es nuestra * contestó
—Necesito ir al baño — dije
—Oh, está subiendo las escaleras a la derecha — informó Ruzzle
—Con permiso, ya regreso — dije
Sali de la sala con presura, casi subo las escaleras corriendo, iba mirando cada puerta abierta sin poder encontrarla, frené de golpe cuando llegue a una en específico, mi corazón tomo otro ritmo de latidos y estaba acelerado, pero no por emoción, era más como si estuviese agitado, como si hubiese corrido un maratón, entonces supe que era por ella; mire atento como vestía su cuerpo, si lo sé, parecía un pervertido, pero es que tan solo, no podía quitar mi mirada de su desnudez, aunque me estuviese dando la espalda.
*Cúbrete idiota * reaccione junto a las palabras de mi lobo
Me escondí de tras de la pared justo cuando ella se giró, y me fui de allí como un tonto perdido, por la diosa, mi corazón latía a mil por hora.
*Es hermosa y nuestra * lo oí decir, negué
*No sé qué nos sucede, pero está claro que no es nuestra mate Áyax * dije
*Ya lo averiguaré * contestó, siendo terco como siempre
—Alfa ¿todo bien? — era Álvaro
—Sí, no conseguí encontrar el baño, pero ya no importa — dije — ¿Ya podemos ir al campo de entrenamiento? — consulté, él asintió
—¿Está seguro que no necesita que lo guie? — consultó, asentí
—Sí, todo bien — contesté
—Vayamos entonces, el alfa y sus compañeros ya nos esperan allá — me dijo
—Te sigo entonces — dije
Comencé a seguirlo y vi como la señora Alba me veía desde la sala de comedor, en sus labios se dibujaba una sonrisa divertida, mientras negaba con su cabeza. Pero pronto la perdí de vista, mientras seguía de cerca a Álvaro.
*Creo que ya nos cacharon * dijo Áyax, sonreí
*Creo lo mismo * contesté
Baje la cabeza para sonreír a gusto, ya que, si alguien me viera creería que estoy bien loco, porque ya el beta de Ruzzle, me había dejado para atrás, así que estaba atravesando la manada solo prácticamente, claramente que aun teniendo en vista a Álvaro.
Antes de poder llegar a donde estaban todos, escuche la voz de Olaia salir en un medio grito desde su garganta, así que mire al frente rápido, para ver cuando ella corría en dirección a una chica delgada que estaba tirada en el suelo, su abdomen estaba sangrando y frente a ella estaba Max, el hermano pequeño del alfa de esta manada; apresure mis pasos hasta ellos sin perder de vista a Olaia, quien apuntaba con su dedo, a su supuesto cuñado y le decía algo, que por lo visto fue audible solo para ellos tres, mis ojos viajaron hasta las manos del chico que se habían hecho puños.
*Que se considere hombre muerto, si le toca tan solo una milésima de su cuerpo * gruño Áyax
*No lo hará * dije
Pero de todas formas no estaba tranquilo, al menos no, hasta que lo vi marcharse, para ese entonces ya me encontraba cerca de mi beta y delta quienes estaban de tras de Ruzzle; Olaia ayudo a la chica a ponerse de pie para luego decirles a todos lo que haría y con quien se quedarían para seguir entrenando; cuando se giró, casi choca contra su supuesto mate.
—¿Qué sucedió? — consultó Ruzzle
—Se suponía que eran combates cuerpo a cuerpo sin usar sus dotes, pero sabes que tu hermano nunca juega limpio — le contestó ella, por el tono de su voz se notaba que estaba enojada
—¿Y por qué mierda pones a los débiles con un alfa? — le gritó él
*¿Quién se cree este tipo * bufo Áyax, suspiré
—Ella no es débil, el débil es Max, que cuando noto que estaba perdiendo sacos sus garras y la lastimo — dijo enojada
—Controla tus putas palabras — le hablo con voz de mando
Ella bajo su mirada y mis manos se apretaron en puños, deseando romperle la cara a aquel hijo de puta, siempre odie usar mi voz de mando para hacer sumisas a las mujeres, por lo tanto, me cabreaba saber que alguien más lo hacía.
—Llevaré a Josi a la enfermería y a partir de hoy ya no me encargaré de los entrenamientos — dijo ella, y su mirada volvió a subir
Olaia siguió su camino con la frente en alto, pasando de nosotros y dejándole en claro a Ruzzle que ella no era su sumisa, me encanto ver aquello, mire como el estúpido alfa a mi lado bufaba de enojo y casi sonrió, dándome cuenta justo a tiempo que no sería bien visto.
—Lo siento alfa, a veces es un poco rebelde — habló Ruzzle mirándome
—Es bueno que sepa defenderse — dije, su mandíbula se tensó — Las mujeres no tienen por qué ser sumisas con nosotros — agregué
Él me miró con rabia reflejada en su mirada, gire mi cuerpo y mire a Ibrahim sonriente, él negó con su cabeza y tapo su boca, al darse cuenta que reiría también, mientras Isaac nos miraba interrogante; no voy a negar que ellos tres son mis mejores amigos, pero el que más me conoce de los tres, es Ibrahim, por eso sabe perfectamente por que hice lo que hice.
—No creo que tengan que ser sumisas — la voz de Ruzzle me hiso mirarlo de nuevo — Solo pienso que sí, deberían de tener respeto hacia su alfa — agregó, mi ceño se frunció
—Tú no eres su líder, eres su compañero de vida — le dije — Por lo tanto, no deberías de tratarla a ella como a los demás — agregué, él carraspeo su garganta — Ahora me gustaría verlas luchas a ellas dos — cambie de tema, porque si no, lo terminaría golpeado
[…]
Había pasado poco tiempo viendo a las muchachas pelear, me había aburrido rápido y aparte de todo, mi vista se había ido a cierta pelinegra, bajita de tes blanca, que desde que llegué aquí me tenía observándola- continuamente; me fui de allí siguiéndola, metiéndome sin darme cuenta hasta la profundidad del bosque, tanto así, que estábamos al límite de la manada.
—¿Dónde te metiste? — susurre para mi mimo
Ella había desaparecido frente a mis ojos, dejándome confundido.
*Es un aura * me dijo Áyax
*¿Tu como sabes de eso? * consulté
*¿Quizá porque te pasas leyendo libros de pura magia? * contestó siendo irónico
—Entonces, debería ser fácil para mi desaparecerlo — volví a susurrar
Con un solo movimiento de mi mano derecha y tan solo pensar lo que quería hacer, hice del aura un manto invisible, solo entonces, la vi de pie bajo aquel sauce, ella estaba descalza a la orilla del rio y miraba hacia el otro lado del mismo, lugar donde se dirigió mi mirada, encontrando allí a Arthur, como lo llaman todos, el príncipe oscuro, pues pertenece a la realeza de los Wiccans.
Di un paso a delante, desapareciendo mi aroma y haciéndome invisible a la vista de ambos, desando escuchar lo que hablaban; pero entonces una acción de ella me dejo inmóvil, de su espalda salieron unas hermosas alas, eran entre negras y gris, de tamaño grande, pareciéndose mucho a las de una ninfa, mi mente casi explota en aquel momento.
*Sabía que algo anda mal y estoy seguro que es el brazalete que oculta su identidad * hablo Áyax
*La gran pregunta es ¿Por qué lo hace? * dije
*Me imagino que Ruzzle lo sabe * había confusión en su voz
*Imagino lo mismo * coincidí *Si lo pensamos solo un poco, Arthur es el alma destinada de Ibiza, a quien mataron, ¿crees que es la hija desaparecida de ambos? * saqué conclusiones rápidamente
*Tendremos que averiguarlo y antes que todo, romper ese brazalete * me contestó el intenso de mi lobo
Nunca había quitado la mirada de ella, había cruzado hasta el otro lado del rio y luego de abrazar a Arthur, volvió de inmediato, observe como aquel hombre desaparecía en cuanto ella posaba sus pies en el pasto de nuevo, me quede allí de pie, viendo como ella colocaba de nuevo sus zapatillas y caminaba fuera del aura, paso de mi sin darse cuenta que estaba allí, así que, lo hice.
Quite el brazalete de su brazo, solo desapareciéndolo, estaba claro que estaba hacho por una bruja y eso para un mago blanco no era nada, ella no se dio cuenta de lo que había hecho, no hasta que le hable.
—Bonitas alas — dije, dejándola perpleja en su sitio
Un olor a vainilla combinado con el olor del clavel, apareció en mis fosas nasales, ese toque dulce de la rosa estaba ahí presente, indicándome que ella, era mi luna, sus ojos se abrieron con sorpresa al notar que no tenía el brazalete y cuando di un paso a ella, retrocedió.
—Espera — dijo, estirando su brazo con su palma abierta, en mi dirección — Se lo que soy para ti, pero estate ahí — agregó
*Ella lo sabía * susurró dolido Áyax
—Devuelve el brazalete, por favor — pidió
—No, al menos hasta que me des una razón — contesté, estaba enojado
—Por favor, aquí es peligroso si no lo haces estaré en peligro — me dijo — Juro que te explicaré todo — me dijo
*Devuélvelo y vayámonos, no quiero razones * dijo mi lobo
Dejándome totalmente sorprendido, no esperaba que él quisiera eso. Así que solo lo hice, cuando ella vio de nuevo el brazalete envolviendo su brazo, suspiro.
—Gracias — susurró — Vayamos a mi cabaña, allí te explicaré todo — agregó, negué
—Está claro que no nos quieres, Áyax mi lobo no quiere saber razones — dije
Pasé de ella y caminé lejos de allí, sentía mi pecho doler, pues Áyax estaba sufriendo y más al saber que ella no nos detuvo.
*Pasaremos de esta amigo * dije, pero no recibí respuesta