¡¿Perdió La Memoria?!

1238 Words
Capítulo 2 Y aunque empiezan a caer unas gotas de lluvia no me detengo por lo que con rapidez avanzo hacia la carretera en la cual voy de prisa. No puede ser que ni el aire fresco me tranquilice. Sigo avanzando hasta que veo un montón de piedras sobre mi camino por lo que de inmediato intento cruzar la carretera sin embargo de pronto un coche me embiste. Y aunque la velocidad no era mucha termino cayendo sobre el pavimento, frunzo el ceño en cuanto siento mi cabeza adolorida. —Señorita ¿Esta bien? —me pregunta un chico de cabello ondulado aunque no muy marcado, piel aperlada y cuerpo atlético. ¡No puede ser! Me digo a mi misma. ¿Por qué él se parece a ese hombre con el cual tengo soñando desde hace cinco años? Toco mi cabeza sin dejar de verlo. Esto es un sueño en el cual debe estar él. Trago saliva sin despegarle la mirada. — ¿Señorita? —él me mira más de cerca, además de poner su mano en mi espalda. Es ahí justo en este momento que reacciono y me doy cuenta de que esto no es un sueño, ya que siento tan real ese acto. —Eh, sí, me golpee un poco la cabeza pero estoy…bien—no puedo dejar de observarlo. Tiene que ser una broma o algo parecido porque, no puede ser que sea tan parecido a ese chico el cual cada noche aparece en mis sueños. —Vamos al hospital, tenemos que revisarla —él me ayuda a levantarme. Sin mencionar nada solo sigo sus pasos. —La bicicleta, no cabe en el coche ¿Qué hacemos? —el indaga sin soltar mi brazo. —No sé—sigo desconcertada—Digo no, no hay problema solo fue un golpe no pasa nada. Yo me tengo que ir, el hospital queda muy lejos—me suelto de su agarre. —De ninguna manera, vamos al hospital sino no me quedare tranquilo por favor —me vuelve a tomar del brazo y ahora me encamina hacia el coche. Luego de eso el abre la cajuela, de ahí saca un lazo y amarra la bici arriba del cofre. —Listo. ¿Nos vamos? Eh, Perdón por tutearte. —No hay problema. Me llamo Brisa ¿Y tú? —le sonrio. —Me llamo Andrés. Perdóname por atropellarte no he tenido un día fácil, primero mi mujer me engaño, luego me asaltaron se llevaron mi cartera, mi celular y ahora esto—exhala con preocupación —Disculpa por decirte cosas que estoy seguro que no te importan—enciende el coche. —No, al contrario sígueme contando. —Está bien solo porque no se con quién más hablar, vengo huyendo de todos, no quiero saber de nadie solo de mi hija—apunta hacia atrás. — ¿Tu hija? —menciono sorprendida viendo como atrás de los asientos hay una bebe la cual está dormida. —Es muy bonita ¿Y no has pensado reconciliarte con tu esposa? Digo por el bebé. —Aunque aún no puedo perdonar su engaño, además no hay manera de reconciliarme —él sonríe con sarcasmo mientras sus ojos se humedecen—Ella murió en brazos de su amante es decir mi mejor amigo. — ¿Te engaño con tu mejor amigo? —menciono sorprendida mientras me agarro la cabeza ya que un mareo apareció de pronto. —Sí, ellos estaban juntos cuando al parecer alguien los asesino no tengo idea de quien quizá la novia de él o yo que sé —frunce el ceño— Fue terrible ver la escena, mi esposa con mi amigo y peor aún ambos ya no estaban para darme una explicación, ni siquiera pude enterrarla, no puedo, no puedo con tanto, no quiero saber nada de nadie, ni de nada, solo quiero estar tranquilo con mi bebé al menos por unos cuantos días—expresa sufrimiento en su manera de hablar. Él está realmente herido y como no, si su esposa lo engaño. No quiero imaginar su dolor ni tampoco como serán sus días después de esto. Lo veo con tristeza y sin decir nada volteo a ver a esa hermosa bebé la cual es muy pequeña si no me equivoco tiene por lo menos tres meses. — ¿Y cómo se llama la bebé? ¿A dónde irán? —pregunto. — Ella se llama Keiry—sigue manejando— Y no tengo idea a donde ire, solo quiero un lugar tranquilo y apto para mi hija, quiero paz solo eso y después volver para aclarar esto. Asiento para posteriormente ver de nuevo hacia adelante. Aprieto mi entrecejo ya que siento la mirada un poco pesada. — ¿Te sientes mal? ¿Falta mucho para llegar al hospital? ¿No hay otra más cerca? — El más cercano es el centro de salud pero está en remodelación solo queda el hospital que queda a dos horas, ese está en la ciudad pero no te preocupes estoy bien —trato de disimular el dolor de cabeza. —Ni hablar vayamos a la ciudad. Una hora y media después… De pronto empieza a llover de nuevo pero esta vez es un poco más recio, tanto que no se ve muy bien el camino pero aun así él sigue manejando hasta que de pronto intenta frenar y a esquivar a lo que parece ser un montón de vacas cruzando la carretera. El coche pierde equilibrio y empieza a dar vueltas y aunque Andrés intenta frenar este termina estampado en un árbol. Un pitido me aturde sin embargo aun asì abro mis ojos y aunque veo algo borroso puedo ver a Andrés estampado contra el volante, él está lleno de sangre en su cabeza, intento alcanzarlo y cuando lo hago lo muevo pero él no despierta. — ¡Andrés! ¡Andrés! —menciono con dificultad. Trago saliva y con esfuerzo me levanto en cuanto recuerdo al bebé quien está llorando, con dolor me giro hacia atrás y veo al bebé aun sentado en su portabebés. Ella no se ve herida solo está llorando. Respiro con dificultad a la vez que intento tomar a ese bebé sin embargo fallo en el intento. Más tarde… Unas voces se escuchan a lo lejos y aunque quiero reconocerlas no logro hacerlo. Antes de abrir los ojos muevo un poco la cabeza para luego despertar y darme cuenta de que estoy en el hospital. ¿Cómo es que termine herida dos veces en el mismo día? Exhalo con dolor en cuanto deicida levantarme. — ¡Señorita! ¡No!, no haga eso, ahora viene el medico por favor acuéstese de nuevo—una enfermera me ordena. — ¿Dónde está él? —aprieto mis ojos por un momento. — ¿Quién? ¿Su esposo o su bebé? —cuestiona esa misma enfermera quien le está moviendo al suero. — ¿Mi esposo? ¿Mi bebé? — ¿No me diga que ella también presenta síntomas de perdida de memoria? —consulta el que supongo que es el medico quien recién viene entrando. —Señorita ¿Cómo se llama? —él abre mis ojos y pone una luz en mis pupilas. —Brisa me llamo Brisa Ibáñez —frunzo el ceño. —Muy bien ¿Cuántos años tienes? —Tengo veintiocho años. — ¿Quién perdió la memoria? ¿De quién me habla? —indago con curiosidad.
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