Capítulo 4
No tengo idea de que responder, eso no me lo dijo, no me dijo “Quién era” Ni tampoco “A qué se dedica” Antes de mencionar algo lo observo y noto como su cuerpo es atlético, su piel es bonita ¿Qué podría ser? No tengo idea pero…
—Eres pastelero igual que yo—digo sin pensarlo—Y creo… Es decir, te gusta el deporte.
—No recuerdo nada de eso ¿Por qué no lo recuerdo? ¡Por que! ¡Maldita sea! —él respira con desesperación.
—Es mucha información, creo que es mejor que salgamos —la enfermera viene por mí y me ayuda a salir de la habitación—Por favor regrese a su habitación en cuanto él este más tranquila tendrá que hablar de nuevo con él ya que aún falta que sepa de su hija—ella me sonríe con amabilidad a la vez que cierra la puerta.
Por un momento me quedo en la puerta hasta que el timbre de mi celular me saca de mis pensamientos.
Veo a la pantalla de ese aparato para darme cuenta de que es Adele quien llama, no tengo ni la menor idea de que le diré, lo único que sé es que debo pedirle ayuda.
— ¿Adele? —trago grueso después de decir su nombre.
—Amiga ¿Dónde estás? Tus queridas huéspedes están desordenando todo ¿Qué vas hacer? —ella comenta en tono de voz baja y apretada.
Frunzo el ceño a la vez que camino despacio por ese pasillo. Así que ni siquiera llevan un día y ya pretenden sacarme de mi casa, ahora más que nunca debo seguir con mi plan.
—No te preocupes Adele, ellas no se saldrán con la suya tan fácilmente. Escucha bien lo que te voy a decir, saca dinero de la caja chica y pasado mañana te vienes al hospital que está en la ciudad.
— ¿Al que queda a dos horas? Amiga ¿Qué haces ahí? —ella suena un poco desconcertada.
—Estoy bien amiga, eso es lo que importa, además tengo solucionado el problema. Por favor Adele solo te tengo a ti, por favor tienes que ayudarme—le suplico—Por favor tráeme algo de ropa y también un cambio de ropa para hombre.
— ¿Dijiste de hombre? Brisa…Ok… Ok no preguntare nada solo espero una buena explicación—ella suena confundida. .
—Hasta luego —cuelgo esa llamada.
Por un momento me quedo pensando a la vez que siento una sensación extraña en mi estomago, deben ser los nervios por lo que estoy haciendo, aprieto mis ojos al mismo tiempo que trato de tomar aire.
Solo será por un corto tiempo, además él me dijo que no quiere ver a nadie solo estoy tratando de respetar su decisión, me digo a mi misma tratando de tranquilizar mi conciencia.
Un día después…
Ya ha pasado medio día.
Ya estoy a punto de irme de este lugar y hasta ahora Andrés no ha querido hablar ni siquiera he podido presentarle a su propia hija, esto es tan difícil más porque ni siquiera sé tratar con un esposo mucho menos con una bebe.
Por favor Dios ilumíname y perdóname por favor, con suplica veo hacia el cielo hasta que escucho como entran a la habitación.
—Vamos hermosa, tienes que tratar de hablar de nuevo con tu esposo. Mira a quien traje—ella mantiene cargada a esa hermosa bebe la cual sonríe.
Frunzo el ceño a la vez que me da tanta ternura a la cual cargo y empieza a moverse mientras me mira desconcertada.
—Vaya al parecer tu nena está inquieta vamos antes de que llore —la enfermera me ayuda a caminar porque aunque esta mañana me han quitado el suero aun siento un poco de debilidad.
En menos de dos minutos hemos llegado a la habitación de Andrés quien está despierto, él está leyendo un libro parece ser que le encanta hacerlo y lo digo por la concentración que él manifiesta a leerlo, pero más me asombro en cuanto veo que el libro que está leyendo es sobre finanzas.
Vaya sí que debe ser inteligente. La enfermera quien está a mi lado me saca de mis pensamientos en cuanto aclara su garganta.
Posteriormente con una sonrisa sutil avanzo hacia él quien sigue leyendo.
—Buenas tardes ¿Cómo amaneciste? —intento ver sus ojos sin embargo él permanece unos segundos más leyendo hasta que cierra ese libro y me mira.
—Un poco más tranquilo pero me siento extrañamente raro, siento que no estoy en mi lugar—suspira.
—Sé bien que esto no es fácil pero mira te quiero presentar a alguien —Keiry de pronto empieza a llorar y por más que el arrullo ella no se calla solo sigue llorando.
— ¿Quién es ella? —pregunta sin siquiera recordar a su propia hija la cual llora sin parar.
—Es… Es tu hija… Es decir nuestra… Nuestra hija, se llama Keiry tiene tres meses —menciono un tanto nerviosa.
Andrés solo mira por un largo momento a Keiry hasta que extiende sus brazos por lo que enseguida se la doy. Genial ella de pronto deja de llorar debe ser que reconoce a su padre al menos ella no ha perdido la memoria por eso es que se siente segura con él.
Sonrío al ver ese momento en el cual padre hija se ven uno al otro, donde Keiry sonríe en tanto Andrés también muestra una sutil sonrisa.
Pero que cambio hace cuando sonríe, cuando su rostro es relajado y hasta amigable.
Al parecer él no ha tomado a mal la noticia de tener una hija eso me alegra profundamente debe ser que sus corazones se reconocen incluso después de todo.
—Tiene que decirle que hoy se van del hospital, solo ocuparas ropa para ti y tu esposo, tu bebe esta cambiada—menciona la enfermera con discreción en mi oído derecho.
Es verdad hoy nos iremos de aquí sin embargo estoy muy nerviosa puesto a que no tengo idea de cómo voy a lidiar con lo siguiente.
—Hoy nos iremos a nuestra casa —rasco un poco mi nuca en tanto lo veo a los ojos.
Solo miro como él asiente para después seguir arrullando a la bebe.
— ¿Quieres quedarte con Keiry o me la llevo? —pregunto apenada.
—Déjala aquí quizá me ayude a recordar algo—él le sigue palmeando con sutileza su espaldita.
Bueno si es que recuerda algo y todo esto se acaba antes de empezar eso sería porque asì Dios lo quiso.
Asiento y después me doy la vuelta para avanzar hacia el pasillo en donde le pido a la enfermera que me deje sola.
Así mismo rápidamente saco mi celular para enviarle mensaje a Adele quien aún no llega.
En llamada…
—Amiga ¿Dónde estás? —camino por ese pasillo.
—Estoy justo en la recepción ¿Por qué me dicen que estas con dos personas más?
—Solo pide la cuenta de esas tres personas y págalas, ahora te explico cuando estés aquí.
Quince minutos más tarde...
¿Por qué me siento tan mareada? Debe ser el medicamento porque no siento dolor alguno solos es ese mareo, sentada en ese sofá intento respirar con tranquilidad, hasta que entra Adele quien camina rápidamente hacia mí.
—Brisa ¿Qué te paso? —ella frunce el ceño con preocupación.