AURORA
Estaba pegada a la pared con el demonio que había invocado hace una hora, mirándome con sus ojos de colores.
Acercó su cara a la mía. —"Ya decidiste, puedo tomar tu virginidad".
Tenía que ser loco o algo peor; apenas había pasado una hora desde que le dije que no, y aquí estaba preguntando otra vez.
—"Jamás tendrás mi virginidad, ¿me escuchas?".
Él acercó su cara a la mía tanto que sus labios rozaron con los míos. —"Tarde o temprano te tendré gimiendo mi nombre mientras me hundo tan profundo dentro de ti, que cuando quiera salirme, tú misma me pedirás que no lo haga". —Sus ojos suben para encontrarse con los míos. —"Y te tomaré tan duro que no vas a querer otro pene que no sea el mío".
Sus palabras bajaron como si fueran una ola hacia mi v****a. Me maldije; las palabras de un demonio estaban teniendo efecto en mí.
«Por favor, esto no era normal»
—"Escúchame, es tu deber cumplir un deseo sin pedir eso a cambio, o todos los demonios andan por ahí follando con humanas".
Una sonrisa apareció en la comisura de sus labios. —"¿Tú qué crees?"
—"Suéltame".
Él se alejó de mí; esperaba que se fuera, pero hizo lo contrario: fue y tomó asiento en el mueble que tenía en mi habitación.
—"¿Qué mierda haces? Vete de mi habitación, desaparece por la pared o lo que sea".
—"Oh, no, pedazo de infierno. Al invocarme, tengo derecho a permanecer contigo".
—"Oh, Dios mío".
Sus ojos brillaron más de la cuenta. —"Si fuera tú, no lo mencionaría. Ahora me pertenece, igual que a tu nuevo rey".
—"Todavía no he hecho el pacto, así que vete de mi casa".
—"En el momento en que me invocaste, lo hiciste. Todavía no hemos cerrado el pacto, pero ya está hecho".
Lo ignoré y fui a mi cama. Estaba asustada, pero esto es lo que obtengo por hacer un pacto. Miré el reloj; era la 4:30. Habían pasado una hora y media desde que lo invoqué y ya estaba arrepentida.
Me acosté en mi cama, cerré mis ojos, pero en el momento en que lo hice, sentí la cama moverse. Abrí los ojos enseguida y miré a Vlad, o cómo se llamará, acostándose.
—"¿Qué crees que haces?"
—"Voy a dormir".
—"Vete al infierno o a la habitación de otra chica, pero salte de mi cama".
—"Tienes el poder de hacer que me vaya".
—"¿Cómo?"
—"Dándome tu virginidad".