A los días siguientes, estando una noche en la casa de Adam, comiendo palomitas de maíz y viendo películas, suena el timbre y yo le digo a Adam que iría a abrir la puerta que me esperara ahí. Al abrir la puerta una señora muy elegante y fina, estaba allí, me miraba de arriba a abajo, y yo me quedo observándola también, es alta, de cabello n***o, ojos claros, piel blanca, tenía un vestido elegante puesto color n***o, y un abrigo de plumas del mismo color del vestido, estaba entaconada y olía muy bien, aparte cargaba joyas que brillaban muchísimo, y comienzo a conversar con ella. — Buenas noches. ¿Qué se le ofrece? — ¿Qué te has creído, por qué me hablas así?. Seguro eres del servicio. Toma y cuélgalo por ahí. — se quita el abrigo y le lo tira en las manos y su cartera.

