El fin del mundo (Ella)

1435 Words
Episodio 7: El fin del mundo (Ella) Estoy preparando unas barras de chocolate y menta, junto con unos pastelillos de hojaldre, higos y miel que aprendí a hacer de mi abuela. Pauhline pidió la cena para 7 personas en nuestra cabaña. Si 7, ya era tarde para arrepentirme de invitar a ese neandertal a la pijamada. Nada, todo sea por los niños. Ellos lo adoran. - Ani, luego de comer, Ethan y yo tendremos una reunión de Skype en nuestro cuarto. Es muy importante. Por favor cuida de los niños y no se desvelen por favor. - - Si Pepa la mentirosa. Importantísima esa reunión. - ¿Pero esta gente, no se cansan? ¿Qué reunión mi gente? Yo no me chupo el dedo. La única reunión que habrá es de estos dos en la cama. O sea que el paquete de Nevile me tocará a mi. Servíamos la mesa cuando entró precisamente él junto a Ethan. Parecía recién salido de la ducha, perfectamente afeitado y su pelo lacio castaño claro, húmedo y cayendo sobre su frente. Tiene un pantalón deportivo n***o y una playera gris debajo de un abrigo n***o en combinación. Parecía un poco más alto de lo que era con sus tenis negros. Realmente no debe pasar de 5’10”. La estancia se llenó con su olor, era Pacus Rabin Chill, sin duda. Todo lo demás marca Nik. Y yo con mi pijama verde menta. Me sentí ridícula por un momento. Pero es que solo traje 4 trapos. ¿Por qué me ha de importar? El nunca se fijará en mi. Somos conocidos, nada más. Cenamos amenamente. Me gustaba la dinámica que se percibía en nuestros encuentros a comer. Nevile insistió en disculparse. Terminé apiadándome. Total empecé yo al parecer. “ El culón era el ángel, no yo”. Me lo repitió muchas veces hasta que lo perdoné. Todos moríamos de la risa en la mesa con sus ocurrencias. Pero yo lo estudiaba. Esos ojos color bosque reflejaban tristeza aun cuando parecía ser muy bromista. Me levanté a hacer palomitas para la película. Veríamos “Las crónicas de Navidad”. Cuando regreso, ya los tórtolas habían desaparecido y los niños halan a Nevile hacia el último cuarto. Dejé las palomitas sobre la mesa y salí inmediatamente a buscar los dulces. -Pónganse cómodos. Nevile, ¿puedes poner el DVD que está encima del televisor por favor? - - ¡Sí señora! - Hizo con gesto de soldado. "Señorita mi amor, se ño ri ta, no te equivoques", dije en mis pensamientos. Mientras, una sonrisa se me escapaba del pensamiento. Cuando regresé ya el lío se había formado. Los niños corrían a Nevile por la habitación a almohadazo limpio. - Mi cojín verde noo. Por favor. - - Nevile lo tomó en sus brazos como una pelota de fútbol y se escondió detrás de mí. Se imaginan quién recibió el último almohadazo. Esta que está aquí. Georgie me pegó tan fuerte que caí de espalda y mis lentes volaron. Por suerte unos brazos bien definidos me atraparon en mi caída apretándome con fuerza. - Se acabó. Ya, tranquilos a comer sus golosinas y a ver la película. - - Siiii. - - Gracias Nevile. - - No es nada, aquí están de nuevo tus espejuelos. Creo que esta vez no sobrevivieron. - - Veré cómo me las arreglo. Tengo otro par en el pent-house. - - ¿Vives en un pent-house? - Me pregunto interesado mientras nos sentamos sobre los cojines en el suelo. Los niños ya habían tomado la cama. - Si, vivo en Ontario, Canadá y trabajo como Astrofísica en una compañía muy importante. El penthouse es como mi laboratorio y planetario. - - Wao, que interesante, suena divertido. - - ¿Lo crees? A mucha gente le parece raro y aburrido. ¿Y tú a qué te dedicas? - Luego de un silencio largo y que me pareció incómodo me contestó que era un Agente Fronterizo y que trabajaba directamente entre la frontera de Canadá y Estados Unidos. - ¿Algo común verdad? - - No si lo ves desde el punto de vista en que proteges a dos naciones. Es un trabajo digno y con muy buena paga. - Afirmó con su cabeza despeinando su pelo con sus dedos y regalándome una sonrisa que esta vez no fue forzada. Quería leer en sus ojos lo que pasaba por sus pensamientos pero no podía. - ¿Qué te pasa Gitana?- - ¿ Gitana? Es increíble que pueda descifrar los misterios del espacio y sin embargo no puedo descifrar tus ojos.- Su sonrisa se desvaneció y en ese justo instante Suchi se tiró en mi falda, lamiendo y solicitando atención ... ¿me llamó Gitana? Creo que me gusta ese apodo. - ¿Qué pasó preciosa? - Vi cómo él tomó un dulce de hojaldre. - Ummm esto sabe riquísimo. - - ¿Te gusta? Es una receta de la abuela. - En ese momento sonó mi celular. Era el Sr. Staton, presidente de HAARMEC. Me levanté del cojín para poder atenderlo en privado. Noté que los niños ya estaban dormidos. Vaya, no aguantaron ni la primera película. - Si Señor Staton. Trabajo en ello. No, no puedo decir más de lo reportado ayer en mi informe. Cierto. Hay correlación entre estos eventos y el campo magnético y está muy evidenciada. Lo que no hayamos es la razón. - - Lo se señor, pero deberíamos esperar a mitad de invierno cuando se recrudece. - Le respondí. - Muy bien Señor. Si. Me mantengo en contacto. - Enganché de mala manera. -¿Todo bien? Palideces. - Me agarra las manos. Realmente me quería caer. Cinco minutos de vuelta a la realidad. Me hala suavemente y me sienta a su lado pegados a la pared y frente al televisor. "Dios, en realidad huele rico" Pienso esto mientras abrazo a Suchi. - Si…era mi jefe… me ponen nerviosa sus llamadas. Es muy exigente.- Le confieso buscando conversación. El me pone nerviosa. - Oye? ¿Has notado cómo el clima está cambiando repentinamente y ni siquiera los meteorólogos lo reportan? Así como hoy. En instantes…lo cierto es que no solo ocurre aquí en Canadá. Es un patrón mundial. - - Te expresas como si estuviéramos viviendo la película: “The day after tomorow”. - Esto lo dijo en voz tan baja y cándida, con una sonrisa tan tranquilizante que decidí no angustiarle con cosas que finalmente eran de trabajo. - Tienes razón. Reí disimuladamente. - - De verdad. Si estuviera en esa película. Y este fuera el fin del mundo, justo hoy. Me sentiría en paz de morir aquí, contigo, con Jillie y los niños. - - ¿Por qué dices eso? - Pregunté sorprendida. - Porque en la trama yo sería el tipo que protege a su esposa y a sus hijos. Y escaparía a otro mundo junto a ellos para finalmente ser feliz y .... Aún cuando ese mundo signifique la muerte de todos en este. Nunca abandonaría a mi familia. - Noté como sus ojos enrojecían. Parecía que iba a llorar pero no salía una lágrima de ellos. Estábamos tan cerca que no pude rechazar perderme en esa mirada vacía. Me encontré perdida en un acertijo. Sentí su aliento cerca de mí e instintivamente retrocedí. -¿Quieres mucho a Jillie, cierto? - Pregunté desviando la mirada y carraspeando. -Si algo en este mundo merece ser amado, es mi ahijada. La quiero tanto que daría mi vida por ella. - - Me sorprendió su contestación. Es su padrino, sí. Solo se que mi hermana y Ethan lo decidieron así, una vez la trajeron de África. Nunca hubo un bautismo formal. Pero por lo que sé, él era su mejor amigo desde la universidad y una persona con quien podían contar siempre. - Creo que me estoy durmiendo, este “party” se acabó junto con la película. Los chicos duermen. Apagaré el televisor. - - No por favor. Dijo íntimamente. Veré la próxima película si no te importa. Duerme tú, quédate aquí conmigo. - Noté su petición como una súplica. Bueno, cuatro en la cama “queen” es algo incómodo, así que acepté. Tomé a Suchi y la arrastré sobre mi pecho. Puse la cobija gruesa en el medio de nosotros, me arropé y me dispuse a dormir. - Buenas noches Nevile. - Le dije mientras observaba la Luna a través de la ventana, parecía un queso hoy. Luna , luna…cuida nuestros sueños. - Buenas noches Anahis. - Fue lo último que escuché esa noche.
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