Episodio 5: Un ángel que canta (Ella)
Suchi está brava como nunca. Salió de la Ford como un cohete y se le pegó al hombre que recién me estaba hablando. Este, asustado retrocedió y se cayó en un cúmulo de nieve.
-Suchiiiii. Grité desesperada mientras los niños iban al rescate del desconocido. -
- ¿Suchi? Más bien demonio de Tasmania, sueltame bestia peluda. -Las risas llenaron el lugar.
- Nevile, que bueno que estás aquí. No te preocupes. Suchi solo muerde pantalones. ¿Y María? ¿Qué te ocurrió?, pareces un leñador. Estás todo mojado. -
-Muchas preguntas, Pauhline. Enana payasa. -
Respondió con una genuina sonrisa.
- Iré a cambiarme, los espero en El Lunch. Reserve ayer para el almuerzo, me muero de hambre. -
Miraba divertida esta escena con Suchi ya en mis brazos. Entonces ese era Nevile, su amigo. ¡Nada mal!
¡Anahis!!, ridícula, que tiene novia y no vas a caer en una relación tóxica de nuevo, mujerrrr. Me dije a mi misma.
Después de sacudir su coat como cincuenta veces se retiró. Dejamos las maletas en la Cabaña A y nos dirigimos a El Lunch. Era una cafetería pequeña pero acogedora y con un ambiente familiar. La luz de su interior era tenue y su calefacción hacía que el lugar tuviera la temperatura perfecta. Además era "pet friendly". Así que Suchi pudo entrar con los niños. Mientras nos acomodaron en una mesa para 7, me quité mi gigantesco "coat"y lo coloqué en la percha de la entrada. Tenía unos jeans de tono azul oscuro, de corte alto y ceñidos a mis caderas. Los acompañe con un ugly sweater, bueno no tan “ugly”. Tenía la imagen de la luna y las estrellas en un fondo n***o. En juego lucían mis botas altas. Una cola de caballo con un broche en forma de Luna y mis espejuelos eran mis únicos accesorios. Note que me observaba. Desvió sus ojos con disimulo hacia Ethan.
- Permítanme presentarles. Nevile, está es mi cuñada Anahís. Anahís, este es mi mejor amigo y compadre, Nevile. -
Un "mucho gusto" y un apretón de manos que me pareció eterno cerró nuestra presentación. Me siento al lado de Jillie que a su vez está al lado de Nevile.
Ordenamos mientras la conversación se hacía más amena.
-Anahís tengo que enseñarte mi primer obsequio de Navidad. Encontré una sorpresa en la cama de mi cuarto. Me dice mi hermana en tono pícaro. -
Ethan y Nevile carraspean y estallan en carcajadas. Ethan cambia disimuladamente de tema. -¿Y María? -
- Rompimos. Bueno, me dejó justo el día que veníamos para acá. -
- Que estúpida. Nunca me cayó bien. ¿Por eso dormiste en el bosque, tonto? -
- ¡Pauhline!. -
Le exclamé con ojos de no seas tan insensible.
- No importa. No significa nada. Libro cerrado - replicó el.
Me pareció que su sonrisa era un poco falsa pero de agradecimiento por haberle demostrado consideración.
-¿Tío Nevile? Vamos a hacer una pijamada con titi Ani. ¿Quieres venir?- Dijo insistente Jillie jalando su suéter gris oscuro, que le daba un brillo especial a esos ojos verdes bosque y a su rostro recién lavado.
- Buenooo. -
Me miró de reojo. Me acerqué y abracé a Jillie.
-Si, claro que estás invitado. -
Que rayos. Pues ahora no podré estar en confianza y yo tan horrible, señores.
La tarde transcurrió tranquila. Me encontraba en uno de los cuartos con Jillie desempacando. En el otro estaban los niños. Y los tórtolas eternos encerrados en el suyo.
La cabaña A parecía ser más grande que la B pero la ubicación de la B me gustaba más. Estaba más cerca del cielo. Me asomé por la ventana, desde ella se veía la otra cabaña. Está nevando fuertemente. No sabía que había tormenta. Sólo espero que en la noche se pueda observar el cielo.
Acomodamos todo en el último cuarto para la pijamada. En una hora la tormenta había cedido milagrosamente. Los niños y yo corrimos afuera.
- Hagamos ángeles- grito Ronnie.
Todos incluyendo a Suchi caímos en la nieve. Los niños movían sus piernas y brazos para formar la silueta de los ángeles.
-Falta el tuyo titi Ani y tienes que cantar- dijo imprudentemente Georgie.
-Siii- Gritaban todos, mientras Suchi corría de lado a lado como loca. Comencé a cantar una canción navideña que aprendí de pequeña y que mi hermana y yo cantábamos con nuestros padres. Pauhline y Ethan se asomaron al balcón mientras ella me hacía la segunda voz. Al otro lado en la Cabaña B salía él...
- ¿Acabo de escuchar a un ángel cantando? -
- Si, el ángel que canta- dijo Jillie mientras me señalaba inocentemente. Palidecí de la vergüenza mientras él no dejaba de observarme. -