Detengo el coche frente al colegio y lanzo una mirada a la entrada. Cuando estoy seguro que Cassandra Rixon no está en la entrada, le digo a Drew que es seguro bajarse y lo acompaño. Los autobuses escolares se detienen y de ellos bajan muchos niños, algunos de ellos saludan a Drew y mi hijo sólo les regala un saludo de mano. Lo acompaño solamente hasta la puerta principal y Drew me mira, confundido pero no dice nada. Yo siempre lo iba a dejar hasta el salón de clases. Me estoy comportando como un cobarde, sin embargo, no pienso dar un paso adelante sin aclarar todo el lío que tengo en la cabeza. ¿Qué clase de persona sería si sigo con esto aún cuando estoy confundido? —Vendrás a buscarme, ¿verdad, papá? —cuestiona mi hijo. Su voz suena como una afirmación pero aun así, él está esperando

