«No lo arruines» La voz de Tristan se repite en mi cabeza y salgo del pequeño estado de trance en el que me he sometido y esbozo una sonrisa porque es lo único que puedo hacer en este momento. Mis ojos viajan desde Cassandra hasta Drew y los nervios crear un remolino dentro de mi estómago creándome una sensación desagradable. Tomo un respiro y choco mis palmas, llamando la atención de los presentes. —¿Por qué no pasamos a la mesa? —invito con un leve temblor en mi voz. —¡Al fin! —grita Drew y arrastra su silla para poder sentarse— Venga a sentarse aquí, maestra Rixon, a mi lado. Cassandra me lanza una mirada simpática y se acerca hasta la mesa. Les digo que volveré en un minuto y voy hasta la cocina para tomar una charola y acomodar los platos antes de que la comida se enfríe. Cuando

