Aitor despertó temprano aquel domingo, se vistió con un pantalón de chándal n***o, una camiseta blanca, tenis negros y una gorra negra, desde su adolescencia no se vestía así, acostumbrado a sus trajes formales se sentía incómodo, jamás se hubiera imaginado usar ese estilo de ropa, pero no era momento de usar corbata, ese era su nuevo yo, un yo que había nacido gracias a ella y había nacido por ella y para ella. Llego al edificio y se hizo anunciar, si bien tenia llaves del apartamento, no quería que Yaiza sintiera que invadía su privacidad y ese era ahora su apartamento. Después de ser autorizado a ingresar con orden especifica de no ser anunciado nunca – la señorita se enojó, me dijo que no tenía por qué anunciarlo nunca, que ese era su apartamento también – se quejó aquel vigilante y

