Yaiza puso música en su celular y empezó cantar, de un momento a otro su voz se apagó, se había dormido, Aitor tomó un mechón de su cabello que estaba sobre su ojo y lo acomodó – cuando volverá a tener música tu pelo – susurró, ella abrió los ojos por un momento y sonrió, Aitor empezó a sentir la brisa fría de la oscuridad de la madrugada y abrazo a la joven para intentar darle calor, no conocía aquella casa y no se sentía en suficiente confianza para buscar una manta, sin embargo, sus brazos no eran suficientes, la levantó con delicadeza del césped para no despertarla, y la llevó a su habitación, ya se había hecho costumbre cargar ese pequeño cuerpo; las paredes de su habitación, estaban pintados de azul con flores de colores, la puso con cuidado en la cama cubierta con sabanas rosadas co

