Susana por favor abre los ojos, eres como una madre para mí, y te necesito, ¡maldición!—agarro mis cabellos frustrado—levántate mujer por favor no me dejes solo. Susana tenía tres días en terapia intensiva, un auto desconocido la atropello provocando que se diera un golpe en la cabeza contundente, además de aleccionarse la columna vertebral, juro que el responsable pagara con su vida si es necesario. Salgo de la habitación y me dirijo a la sala de espera, donde estaba Gema, Anabel, Mariana, pablo y Adrián, y estamos a la espera de mi padre ya que apenas se enteró venia cogió un vuelo para venir a verla. — ¿Cómo esta Susana dime Santiago?—me dice mi padre que viene llegando con unas maletas, lo que quiera decir que se había venido directo del aeropuerto. —No reacciona padre—lo abrazo y

