Todo está preparado para la boda, han sido meses de muchas sensaciones para Ximena pero su adicción a distintas drogas la han hecho ser una muy distinta a la de antes es agresiva y muy depresiva. Gregory se siente feliz al saber que cualquier deseo que quiera Ximena lo cumplirá, es como si la mujer que lo obsesiona fuera su muñeca y títere personal. La boda es magnífica, Ximena entra en un lindo vestido blanco que se ve y siente costoso, de tela seda y satín, bordado con hilos de oro y plata, detalles en las más finas pedrerías. La cola del vestido es en una tela muy fina y mide más de 6 metros, la visión de Ximena entrando en la iglesia es magnífica para los asistentes parece una princesa de cuento de hadas, Gregory la mira embelesado jamás dejara escapar a la mujer que ama.

