Capítulo 87 Las sospechas de una prometida Silene No había tenido noticias de Iván en varios días. Al principio intenté convencerme de que no significaba nada, que seguramente estaba ocupado con sus negocios, con sus reuniones interminables y ese mundo suyo del que apenas me deja ver fragmentos dispersos. Iván siempre ha sido así: distante, reservado, como si cada parte de su vida estuviera cuidadosamente separada de las demás. Sin embargo, con el paso de los días el silencio comenzó a sentirse demasiado largo. Las horas parecían estirarse de una manera incómoda, como si cada minuto que pasaba sin noticias suyas añadiera un pequeño peso sobre mi pecho. Intenté mantenerme ocupada, caminar por la casa, revisar documentos que ni siquiera necesitaba revisar, mirar el teléfono de vez en cuan

