Capítulo 95 El vestido perfecto Sofía El coche se detiene frente a la tienda y durante unos segundos permanezco inmóvil, con la mano sobre la manija de la puerta, incapaz de abrirla. El edificio que se levanta frente a mí parece salido de una revista de lujo. Las vitrinas están iluminadas con una luz suave que envuelve cada vestido y hace que las telas brillen como si fueran pequeñas joyas suspendidas en el aire. Los bordados, los pliegues delicados, la caída perfecta de cada tela crean una escena casi irreal, como si todo ese lugar perteneciera a otro mundo completamente distinto al mío. Nunca había estado en un sitio así. Mis dedos se aferran con más fuerza al bolso mientras respiro hondo, tratando de calmar el nerviosismo que se instala en mi pecho sin que pueda evitarlo. Iván.

