Capítulo 49 Sospechas Dante —Señor. Dante hizo un gesto leve con la cabeza. —¿Alguna novedad? —Nada fuera de lo habitual. —Le dijo el guardia a cargo. —Bien. Siguió caminando por el corredor largo que conectaba el ala privada de la casa con las oficinas. Mientras avanzaba, sus pensamientos volvían una y otra vez al mismo punto: el disparo. No le preocupaba que alguien quisiera matar a Iván. Eso era casi inevitable en su mundo. Los hombres que vivían como ellos acumulaban enemigos con la misma facilidad con la que acumulaban dinero. Lo que realmente le molestaba era otra cosa. —Alguien estuvo demasiado cerca… —murmuró para sí mismo mientras caminaba—. Demasiado. Llegó a una puerta lateral y la abrió sin anunciarse. Dentro estaba Abel, inclinado sobre una mesa llena de pantallas

