Capítulo 28 Nerviosa Iván. La vi antes de que ella notara mi presencia, Sofía se veia asustada, o agitada. No me gustó, caminé hacia ella sin apresurarme. No corro detrás de nadie. Nunca lo he hecho. Pero cuando me detuve a su lado, supe que algo estaba mal. —Sofía. Se sobresaltó. Eso confirmó mi sospecha. —Iván… no te escuché llegar. La observé en silencio unos segundos. Sus ojos estaban ligeramente brillantes. No llorando. Pero casi. —Lo noté. Di un paso más cerca. No la toqué, pero acorté la distancia lo suficiente para que sintiera mi presencia. —¿Qué sucede? Negó de inmediato. —Nada. Estoy bien. No aparté la mirada. —No te pregunté si estabas bien. Tragó saliva. Lo vi. —No pasa nada, de verdad. —Tus manos están temblando. Intentó ocultarlas detrás de la carpeta. —E

