Capítulo 93 Una invitación inusual Sofía No esperaba encontrar a nadie en la biblioteca. La casa era tan grande que a veces parecía vacía, como si sus pasillos estuvieran hechos para que el silencio se multiplicara. Yo había aprendido a moverme en ese silencio, a convivir con él como si fuera otro habitante más de la mansión. Por eso me sorprendí cuando levanté la vista del libro que sostenía entre las manos. Silene estaba allí. De pie junto a una de las estanterías, con una elegancia natural que hacía parecer todo a su alrededor más pequeño. Llevaba un vestido claro, el cabello perfectamente acomodado sobre sus hombros, y una sonrisa suave dibujada en los labios. Una sonrisa que no alcanzaba sus ojos. —Oh… —dijo con una calma casi divertida, inclinando ligeramente la cabeza—. No s

