Capítulo 77 El regreso que no se siente como hogar Sofía El auto se detiene frente a la mansión y, por un momento, no me muevo. Me quedo mirando hacia adelante, con las manos apoyadas sobre mis piernas, sintiendo cómo el pulso late con fuerza en mis muñecas, como si quisiera recordarme que sigo aquí, que no desaparecí en el camino, que no logré escapar de nada, la reja ya está abierta. Eso significa que sabían que venía. O que nunca dejé de estar vigilada. Trago saliva despacio, sintiendo la garganta seca, y alzo la mirada hacia la fachada. Todo está igual. Imponente. Silencioso. Intacto, como si mi ausencia no hubiera significado nada. Como si yo tampoco. El chofer baja primero. Escucho el sonido de la puerta al abrirse, el aire fresco que entra apenas, y aun así no me muevo de i

