Capítulo 16 Bajar la guardia Iván despertó de golpe, como lo hacía casi siempre. El cuerpo reaccionó antes que la mente, alerta, tenso. Estuvo a punto de incorporarse cuando algo lo detuvo. Un rostro. Demasiado cerca. El corazón le dio un golpe seco en el pecho cuando enfocó la mirada y la reconoció. Sofía estaba frente a él, dormida, con la respiración tranquila y el ceño apenas fruncido, como si incluso en sueños siguiera cargando un peso invisible. Su cercanía lo desarmó por un segundo que jamás habría permitido en otro contexto. Se quedó inmóvil. No recordaba haber dormido así en años. No recordaba la última vez que su cuerpo había cedido al descanso sin interrupciones, sin sobresaltos, sin ese estado de vigilia permanente que lo acompañaba incluso en su propio departamento o en

