Nuevo día, diferentes ganas.
Han pasado un par de días desde mi primer recuerdo y todavía no me he dignado a salir de mi habitación para socializar con alguien más allá del doctor y la picara enfermera.
El doctor Smit y yo, durante esos días, hemos progresado un poco desde la primera cesión terapéutica para poder recuperar mi memoria. No he recordado algo relevante, pero al menos se un par de cosas sobre mi que no recordaba, como, por ejemplo; cumplo años en noviembre, nací en Estados Unidos y mis padres son latinos. Mis colores favoritos son los opacos y oscuros, no me gustan mucho los alegres y vivaces, me dan dolor de cabeza. El color de mi cabello es pintado, es castaño natural, pero yo lo tengo n***o. Del resto no hay mucha información recordada. Todavía no sé qué edad tengo, como se llaman mis padres, ni si tengo hermanos, ni el tipo de relación y el nombre del chico del recuerdo. Pero al menos se un parte de quien soy y eso me alivia un poco.
Con respecto al recuerdo, decidí no contárselo a Carther, por más que él me haya dicho en su momento que cada recuerdo, por mínimo que fuera, se lo contara. El por qué todavía no lo tengo muy claro, pero si el hecho que el recuerdo fue algo privado y algo especial para mí, y que no confió de esa manera del psiquiatra.
Son las 10 de la mañana, ya hace rato que el doctor se fue para atender a otros pacientes, diciendo que vendría en la tarde (como siempre) para su segunda revisión del día. En este instante, me encontraba acostada en la cama, mirando hacia el techo perdida en mis pensamientos, con el recuerdo de la playa latente en mi memoria, reproduciéndose una y otra vez como si de una película viaja se tratase como todos los días desde que se vino a mi cabeza esa primera cesión.
Sencillamente todavía no puedo creer que de un día para otro haya perdido la memoria y no solo pequeños recuerdos, no, fue mi vida entera lo que olvide. Una gran vacío mental que poco a poco se ira llenando, pero que en el proceso será confuso, doloroso y depresivo. Más de una vez me deprimí en estos días, ya sea por el único recuerdo que tuve por completo, o por el hecho de ni siquiera saber si tengo una familia y que le haya pasado algo que ignore. Todo esto es muy estresante, pero al menos he podido dormir más que antes gracias a las pastillas del sueño que me deja en la tarde el doctor.
El doctor… No se que pensar de él. Estos días, aunque comenzamos con el pie izquierdo, nuestra relación ha mejorado un poco, a tal punto que ya no lo veo egocéntrico como en los primeros tres días, sino como una persona más agradable y que lo que pensé en su momento era solo la primera impresión. No digo que seamos grandes amigos, porque no, todo es profesional, pero si digo que le he agarrado un poco más de confianza, no la del tipo como para contarle mis cosas, sino para sentirme cómoda al su alrededor. Sin duda lo veo muy atractivo ¿Y cómo no verlo así? El tipo esta como para hacerle una serie porno de 7 temporadas, pero es simplemente mi psiquiatra encargado y nada más.
Y supongo que la razón por la que le e agarrado confianza al doc es solo por el hecho de que, además que es algo necesario, no he entablado una conversación con alguien mas que no sea él. Tal vez eso debería cambiar y podría salir por primera vez del cuarto para socializar con alguien en este lugar, donde no espero durar tanto tiempo.
Eso es lo que voy hacer. Pienso mientras me siento en la cama un poco motivada a salir de mi auto encierro, para luego pararme. Camino hacia la puerta hasta que me doy cuenta del como iba vestida; un pantalón holgado de yoga y en sostén sin camisa o zapatos. Bufo con fastidio para después caminar al armario para buscar algo más decente. Cojo un camisa de mangas cortas de color n***o, mas un short de bluyín oscuro. Me recojo mi cabello largo en una cola, dejando ciertos mechones fuera de esta quedando con un look despeinado. Me pongo unos zapatos bajos y salgo de la habitación dejando la puerta cerrada con seguro por si alguien curioso se atreviera a entrar cuando yo no esté.
Camino a paso lento con la cabeza en alto sin lucir intimidada sino segura de misma, ignorando a la gente a mí alrededor.
Paso por pasillos desconocidos, perdiéndome en el proceso de buscar la salida, cuando veo las escaleras al fondo del desolado pasillo donde transitaba. Camino rápidamente hacia las escaleras, deteniéndome abruptamente al estar en frente de ellas. Un sentimiento nuevo y extraño me abarca, me hipnotiza y me guía a subir por ellas en vez de ir a las de al lado y bajarlas para ir al patio como disponía, pero trato fallidamente de no hacerlo, ya que en los otros pisos están segundo y tercer nivel, y yo me encontraba en la tercera planta de los de primer nivel, haciendo que en estas estuviera escritas las advertencias de no subir, pero el sentimiento era mucho mas fuerte que mi racionamiento, como una curiosidad inmensa de ver más allá de lo seguro.
Subo las escaleras con un poco de apuro, pasando los tres pisos de los de segundo nivel, viendo que estos no eran tan diferentes a los de primero, solo que habían un poco mas de seguridad que en mi nivel. Y me sorprendo bastante cuando el sentimiento nuevo me guía a seguir subiendo hasta llegar a la última planta, que es cuando la sensación se hace más fuerte y me guía por los pasillos del tercer nivel. Veo como estos son muy diferentes a los de primer y segundo nivel, ya que estos pasillos en las habitaciones tienen puertas metálicas con una diminuta ventana en ellas. Paso por cada puerta del nivel sintiendo que estoy cerca de hallar lo que busca el raro sentimiento.
Mi curiosidad se despierta al ver unas placas plateadas al lado de las puertas, haciendo que lea los contenidos de estas, viendo que son el nombre, apellido, edad, y el por que están ahí de las personas que se encuentran tras de ellas.
Paso con la sensación que me lleva a esto, mas el sentimiento de curiosidad que me provoca toda esta rara y nueva situación, hasta parar bruscamente al estar al frente de una puerta al fondo de todo, haciendo que la curiosidad e incertidumbre sea mayor al sentir cierta familiaridad con todo.
Sin perder el tiempo, leo la placa al lado esta.
Dylan Connor.
21 años de edad.
Psicópata, con ataques de confusión sobre espacio y tiempo. Altamente peligroso para los demás del psiquiátrico.
Leo detenidamente para más tarde sentir un escalofrío recorrer toda mi espina dorsal al termino de leer.
Y aunque no debería, me asomo por la pequeña ventana rectangular de la puerta metálica con la curiosidad y cierta adrenalina corriendo por mis venas, por ver al chico que se encuentra detrás de la puerta, sin camisa mirando hacia la pared de su cuarto, como perdido, sentando en su cama recostado de la pared.
Algo en mi se remueve al ver a tan lindo chico de esa forma, sintiéndome un poco identificada con él. Los dos encerrados en cuarto sin nada que resaltar, con un problema metal que nos hace aislarnos de todos. Y justo por eso es que hago lo siguiente; toco la puerta para llamar su atención. Este se sobre salta al escuchar el ruido, para luego girar su cabeza con el ceño fruncido hacia la dirección de la puerta para encontrarme en la ventanilla.
_ Hola _ Digo cuando él me vea a través del cristal de la ventana.
_ ¿Hola? _ Dice extrañado mientras en mi interior no puedo dejar de pensar que es un chico muy atractivo y que su voz es como música para mis oídos.
_ ¿Cómo estas? _ Pregunto ridículamente, sintiéndome un poco divertida de la pregunta tan fuera de lugar y la situación tan rara para ambos. Y es que… ¡Estoy hablando tranquilamente con un chico peligroso! Definitivamente no estoy bien de la cabeza.
Lo veo sonreír divertido para luego verlo caminar hacia la puerta, con un caminar sexy y peligroso digno de un cazador viéndose como un asesino serial viendo a su nueva víctima, y a pesar de eso, no me causa ningún miedo ni nerviosismo.
_ ¿No deberías estar detrás de una de estas puertas? _ Pregunta mientras abre la puerta, haciendo que me sienta asustada de lo normal que me siento ante este chico, según la placa, peligroso.
_ Soy del primer nivel, pero me desvié de mi camino al darme curiosidad esta área del edificio _ Digo mientras paso a la habitación _ Pensé que los del tercer nivel no podían salir, pero viendo que tienes la puerta abierta… Supongo que no _ Digo y me siento con toda la confianza del mundo en la cama del chico, mientras este me mira raro, dándose se cuenta de mis problemas mentales.
_ Y no podemos, la puerta esta abierta pero no podemos salir, si siquiera se puede escapar de esta habitación por mas que la puerta este abierta _ Explica, confundiéndome _ ¿Ves estas pulseras negras en mis tobillos? _ Pregunta y yo asiento aun confundida _ Estas pulseras te dan una fuerte descarga eléctrica si cruzas por esa puerta, haciendo que cualquiera, como tú, pueda pasar pero que yo no pueda salir _ Dice aclarándome las dudas _ Así que gracias por romper mi soledad, pero me da curiosidad saber ¿Qué haces en mi habitación? ¿Y por que estas tranquila al estar en frente de un paciente del nivel 3? ¿No sabes que yo soy peligroso o es que no leíste la placa en la puerta? _ Lanza pregunta tras pregunta, viéndose tranquilo, como si no le importara en verdad saber las respuestas.
_ Si, si leí tu placa. Tú mismo me dejaste entrar a tu habitación, así que la pregunta seria: ¿Por qué me dejaste pasar? Y con respecto a estar tranquila después de leer tu placa y estar en un habitación cerrada contigo, no lo se, no me das ningún tipo de miedo _ Respondo cada una de sus preguntas para luego levantar los hombros y volverlos a bajar, mostrando desinterés _ Tal vez estoy loca y mi psiquiatra no me lo ha dicho _ Digo sin darle importancia, viendo como el chico baja la guardia y se sienta a mi lado con una sonrisa burlona en sus carnosos labios.
_ Definitivamente estas loca _ Dice sacándome una sonrisa.
_ Me llamo Alison _ Me presento levantando la mano.
_ Un gusto, loca _ Dice al mismo tiempo que me estrecha la mano _ Ya tu debes de saber mi nombre, pero igual te lo diré. Soy Dylan _ Se presenta igualmente. Guiñándome un ojo al finalizar su oración.
Me sonrojo por su acción y miro hacia otra dirección, viendo unos cuadros pintados con la técnica pictórica del realismo mesclado con la de oscuridad. Hay tanto en color oscuro degradado en claro oscuro y debo decir que son increíbles, pero una en específico capta toda mi atención, ya que curiosamente es la de una playa con la inmensa noche como de fondo, exactamente como la de mi único recuerdo.
Me paro de inmediato de la cama para caminar a paso nervioso y lento hacia tal cuadro, sintiendo la curiosa mirada del chico sobre cada uno de mis movimientos. Paso la mano por los trazos, hipnotizada con lo exacta que es la pintura del lugar de mi recuerdo.
_ ¿Dónde es este lugar? _ Pregunto dándome la vuelta.
_ Es la playa que está en Oregón, similar a la que hay a unos metros atrás de psiquiátrico. Es una playa desierta que muy pocos conocen. Siempre iba ahí _ Responde mientras se acomoda en la cama, acostándose, mirando hacia mi dirección _ ¿Por qué?
_ Creo haber estado allí. No se cuando, pero se que estuve ahí con una persona especial _ Digo volviendo mi mirada a la pintura.
_ ¿Crees? _ Pregunta escuchándose extrañado, arrugando un poco la nariz.
_ Si, creo _ Digo dándome la vuelta, caminando de regreso a la cama, sentándome frente a él, que cargaba con una mirada llena de confusión mientras sus ojos no se despegaban de mis movimientos _ Resulta que perdí la memoria hace como una semana o más. No tengo idea de mi vida antes de despertar aquí, en una habitación con un doctor mirándome demás _ cuento al mismo tiempo que Dylan asiente a mis palabras comprendiendo _ Es algo muy estresante la verdad, el querer recordar toda una vida mientras redescubres quien eres _ Digo viendo como él se incorpora, quedando sentado en forma de indio.
_ Ni me lo digas. Me pasa algo parecido a eso _ Hace una pausa para tomar una breve exhalación _ Tengo dos años en este lugar y siento que cada vez estoy peor. La soledad que presta este cuarto hace que las voces de mi cabeza tengan mas control sobre mi y a veces son con lo único que puedo mantener una conversación sin que me digan lo que esta mal en mi _ Dice con el ceño medianamente fruncido, mientras yo solo dejo mi mirada en la suya, tratando de mostrar entendimiento.
_ A mi no me dicen lo que está mal en mí, solo me torturan con preguntas y cesiones que no quiero hacer para lograr pocos resultados que solo provocan ansiedad en mi sistema. Las odio _ Digo recordando lo horrible que han sido mis ataques de ansiedad y depresión en ciertos días desde que comenzó todo.
_ Eso es lo peor, lo que viene después de cada cesión, el castigo que nos auto impone nuestro propio cerebro _ Dice y no puedo darles más razón a sus palabras _ ¿Sabes lo que le paso a la chica continua a la mía? _ Pregunta con un aire misterioso. Niego y continua _ Se suicido o al menos eso dicen los doctores y enfermeras cada que pregunto _ Dice dejándome helada ante tal información _ Eso pasa cuando tienes tanto tiempo encerrado en las barreras de tu mente, simplemente te vuelve loco o te dan instintos suicidas o homicidas, como le paso a otro paciente que mato a seis enfermeras el solo.
_ Bueno… _ comienzo para cortar con las historias de este nivel _ si te hace mejor la compañía, puedo venir seguido así no acabaras como ellos_ Digo para ver como el frunce mas el ceño a un mostrándose extrañado.
_ Después de lo que te dije ¿En serio planeas venir? _ Pregunta como si no creyera en mis palabras.
_ Si ¿Y que con eso? _ Pregunto con diversión al ver su cara.
_ En primer lugar, estas loca y segundo lugar ¿Cómo harás con los doctores? Que yo sepa no puedes venir a este lugar _ Pregunta al mismo tiempo que yo me paro de mi lugar.
_ Me las apañare, no creo que todos los días tenga la misma suerte _ Digo caminando hacia la puerta _ Y ya me tengo que ir. Fue un gusto conocerte, nos vemos mañana _ Me despido al mismo tiempo que salgo por la puerta, decidida a ir hacia mi piso, hacia mi cuarto dejando de lado el ir al patio como tenía pensado hace unos minutos atrás.
El dice algo que no logro escuchar, casi inaudible, pero que ignoro al estar bajando las escaleras.
No se que fue es sentimiento tan extraño que me guio hacia ti, pero sé que planeo averiguarlo.
Bajo las escaleras hasta llegar a mi piso, con sumo cuidado de que nadie me vea bajar mientras voy pensando en el lienzo del cuarto de aquel chico de cabello n***o.
No podría ser mas exacto a mi recuerdo y eso me lleva a unas cuantas teorías y preguntas: ¿El chico y yo estuvimos en el mismo lugar o es coincidencia? ¿Existe la posibilidad de que lo haya visto en el pasado y por eso la normalidad ante su presencia? ¿Lo conozco de antes? Aunque esa última no tiene ningún sentido ya que Dylan no mostro ningún indicio de haberme conocido antes, dejando que es probable que, en algún momento de nuestras vidas, fuimos al mismo lugar, pero sin conocernos o llegar a chocarnos con el otro por casualidad.
Al llegar a mi habitación me quito el pantalón, lanzándolo a un lado del cuarto para después acostarme sobre mi cama con la mirada perdida en el techo sobre mí, dejando de lado las suposiciones y teorías sinsentido o coherencia alguna, enfocándome en el chico, analizando su físico a través de mi primer encuentro con él.
Cabello liso color n***o azabache, lo mantiene largo y despeinado, sus ojos son de un color miel combinado con azul algo sumamente impresionante, su cuerpo... fornido, con tres tatuajes en el torso que no logre ver ya que estaba mas pendiente de estudiar su actitud relajada con aires de peligro en cada movimiento que ejercía.
Todo en aquel chico resaltaba misterio, ferocidad y sensualidad. Mentiría si no dijera que me atrae Dylan Connor de una manera curiosa y tal vez un poco peligrosa para mi vida, aunque algo me dice que más bien, el corre más peligro que yo. Cosa que no tiene sentido al ser él de los más peligroso del lugar y yo una de las más inofensivas, o al menos eso es lo que me han dicho con respecto del nivel de peligros de cada grado de este lugar.
Y mientras pienso y sobre analizo cada cosa de mi visita al tercer nivel, del paciente que conocí y del hermoso cuadro que llamo mi atención, me quedo, para mi sorpresa, profundamente dormida.