—papá, espera... —se levantó Jetro y se acercó a su padre. —Quiero sabee más, porque tu y mamá jamás hablan de lo que pasó antes de que mis hermanos y yo lleguemos a nacer? —sin malicia solo lleno de curiosidad.
Ya que era algo muy cierto todos habían hecho una especie de pacto de silencio en el que nadie hablaba de lo que había pasado antes de nacieran los niños, y no fue algo que realmente pactaron o en lo que quedaran de acuerdo, solo dejaron de hablar de ello y con el tiempo se olvidaron de hablar más sobre el tema, y en algún momento empezaron a formarse huecos en la historia que le contaban a sus hijos, los mismo que ahora tenían más preguntas que hacer, habín más cosas de las que ellos querían saber su origen o cómo pasaron.
–no es un secreto todo lo que pasó cuando conocí a tu madre, por lo menos no para tus tíos o tu madre... eso es lo que jamás hemos vuelto a hablar de ello, aunque lo más seguro es que tu tío Jack si lo haya hecho, ya que es parte de su historia o por lo menos por parte de su familia –Dijo recordando todo el odio que sentía por Renata. Aún treinta años después sentía enojo, ira y resentimiento por todo lo que Renata les hizo pasar de manera innecesaria a él, a el amor de su vida, y por ser una de las causantes de la muerte de Samuel, a quién todavía recordaba con dolor.
–¿hablas de su tía Renata, verdad? –de hoy en seguir la cara de su padre cambió lo que lo llevó a asustar un poco, pero como si él fuese con reciente de lo que acababa de hacer tomó aire y relajó su cara.
–¿qué es lo que le ha dicho Jack a Enzo respecto? –preguntó y Jetro podía notar que su padre se frenaba de sí mismo para no enojarse.
–lo único que el tío ya le ha dicho a Enzo, es que tuvo una hermana y que a veces lamentaba que él no tuviera, una porque se estaba perdiendo de lo bonito que era crecer con un hermano, con alguien que estuviera ahí apoyando tus locuras y que aunque a veces te diera problemas, o se metieran en problemas.siempre estaba ahí para ti –dijo confundido por la expresión de su padre, que era una especie de ira y desconcierto a la vez.
Alejandro no lo había visto desde la perspectiva de Jack, esa en la que había perdido a su hermana, alguien con quien había vivido todas su vida y aunque fuera loca, y algo caprichosa, seguía siendo su hermana. No fue sino hasta ahora, treinta años después, cuando su hijo le dijo el punto de vista de Jack que se dio cuenta de su colosal error, que antes no pudo ver por su ira y odio hacia ella.
–Aunque aún no entiendo, ¿que tienes que ver tú con la hermana del tío Jack? –dijo, y Alejandro se sintió fuera de lugar, sabía que de pronto Jack no le dijo nada más a su hijo sobre lo que pasó con Renata, para de alguna manera no empañar la memoria de su hermana, por lo menos como él la recordaba, y no como Alejandro había decidido recordarla. Con odio desmesurado, pero no era para menos, él había sido torturado y casi asesinado por ella, mientras ella siempre será el hermano mayor de una caprichosa a la que le permitía de todo.
–todos fuimos a un grupo de amigos, aunque estaba tu tío Anton, Dorian, Jack, Rachel, Samuel, Madeleine y yo. –sonrió por unos segundos al recordar a Samuel, pues sabía que había partes en la historia en que hablaría de Samuel y siempre iba a sonreír, ya que por algo era el más divertido y arriesgado del grupo, pero enseguida esa misma felicidad fue empañada por el dolor que sentía por no tener a su amigo con él.
–como nosotros –dijo Jetro, y ésto sorprendió un poco a su padre, era como si no esperara una respuesta. –aunque eso ya lo sabía –replicó –en los medios hay una especie de conmemoración a su amistad, ese exclusivo grupo de amigos de elite en el que incluyeron a mi madre y han llegado a comprarnos a nosotros con ustedes y siempre son cosas horribles, pero me alegra saber que por lo menos en algo no mintieron los medios que son siempre tan nefastos. –sonrío sintiendo por primera vez en mucho tiempo, que puede conversar de manera genuina con su padre.
–Y sé que hay muchas versiones de la historia, pero te aseguro que sin importar lo que pasó, o haya pasado, fuimos un grupo que realmente le gustaba hacer cosas juntos, y lo que yo te puedo decir en honor a la verdad, es que a mí en realidad no me gustaba mucho la idea de salir en grupo y estar todo el tiempo reunido, pero el saber que me incluyeron en todo pese a que siempre era reacio a ellos, se sentía bien, sobre todo porque era lo que necesitaba en esos momentos –dijo y Jetro asintió.
–supongo que siempre hay más versiones de una historia, pero me alegra saber que esa parte de la historia te hizo feliz y también me alegra saber que no soy tan extraño como parezco –dijo al sentirse familiarizado con el poco ánimo de estar siempre en grupo, a veces disfruta de su soledad.
–no eres extraño, eso es lo que a veces sientes que el mundo es demasiado grande y difícil para ti aún con todo el dinero que puedas poseer, y al ponerte en el lugar de las demás personas allí afuera, sin todos los privilegios y el dinero posees es demasiado difícil, y quieres ayudar a todos, pero te diré que aunque quieras, aunque lo desees nunca vas a poder ayudar a todos, pero... puedes hacer una gran diferencia en toda una generación con algo de ayuda. –palmeó su hombro en modo de consuelo.
–¿quién te lo dijo? –preguntó volteando a ver a su padre. –¿fue Enzo, o el tío Anton? –pregunta esperando la respuesta de su padre, suplicaba para sus adentros que no le mintiera, necesitaba confiar en él.