Todo ha salido mal en muy poco tiempo para Isabela y ahora debería buscar un prospecto, pensó en varias posibilidades la principal era buscar a alguien en la universidad, tal vez algún compañero hijo de alguna persona con dinero, pero ella no era muy sociable, así que era un poco complicado y considerando que apenas estaba cursando la universidad, intentando hacer una carrera y una vida de ello, todos estaban en la misma situación que ella, era claro que a su edad nadie pensaba un matrimonio y era lo que ella necesitaba, un matrimonio por conveniencia.
Tenía que darle prioridad a soluciones rápidas en ese momento, las cuales eran trabajar, tratar de conservar ese trabajo y al mismo tiempo buscar un prospecto, pero tenía que hacerlo, tan pronto como llegó a su departamento su amiga no estaba, lo cual era normal ya que casi nunca coincidían en el departamento, de hecho la veía más en la universidad que en el departamento, aunque nunca faltaban las facturas y ella nunca se atrasaba, eso le hacía una buena compañera de casa.
–Hasta que te encuentro. –se acercó enseguida James en cuanto ella cruzó la puerta de la universidad, como de costumbre por el estacionamiento.
No lo puedo creer, otra vez estaba él insistiendo, es tan necio que empieza a ser deprimente, creo que el rechazarlo le pareció poco, creo que debería golpearlo para que deje de seguirme. –murmuró en cuanto este se acercaba a ella con una gran sonrisa, se veía tan diferente y tan extraño a la vez, pero era el mismo.
Isabella sabía muchas cosas de la familia Jerome, pero lo que ella no sabía era que, los dos hijos de los tres que usurparon su lugar eran gemelos, peor aún, que eran gemelos idénticos, por lo que al ver a James asumió enseguida que se trataba de Jetro, y que volvía a la universidad esta vez para insistir a un matrimonio en el que ella no quería hacer, ni siquiera lo toleraba cerca, mucho menos iba a querer un matrimonio, aún si él hizo una promesa.
–No sé si es que no estoy siendo clara contigo, o qué es lo que sucede contigo. –dijo molesta negando con la cabeza, poniendo los ojos en blanco con fastidio.
–solamente... sé que he insistido mucho y suena absurdo, pero aún creo que te debo un café o algo, ya que la última vez no hablamos mucho y debo decir que me divertí, pero crees que... –intento seguir hablando, pero al ver su rostro se mostraba molesta como si él apestaba, eso lo hizo sentir mal y desistió de insistir –creo que... –asintió avergonzado. –será mejor que te deje sola. –dijo dando apenas un paso hacia atrás, trataba de ser sutil al retirarse.
No lo quiero cerca, el solo hecho de que esté cerca de mí me fastidia, lo detesto, pero se ve tan raro, ¿y si en realidad está enfermo?, no me extrañaría, son unos idiotas. –pensó
El silencio incómodo fue solamente una manera de decirle que no lo quería cerca, así que él hizo lo único que pensó que debía hacer en ese momento, que fue seguir retrocediendo y girar, seguir su camino, exactamente volver por donde vino y no volver a buscarla, pero aún tenía preguntas que hacer, quería hacerle un par de preguntas.
–¿puedo preguntarte algo? —preguntó indignado y sin darle siquiera un segundo para contestar, continuo. –¿dónde estuviste esta mañana?, creo que tal vez te confundí, pero creo que te vi. –dijo James, esta vez con toda la valentía que tenía, quería salir de dudas, quería saber si era ella la chica que su hermano llevó a casa, y si era así lo odiaría más que nunca.
–No tienes que ser gracioso. –dijo ahora Isabella confundida, ¿no se suponía que él sabía dónde estaba?, ya que él la llevó a casa y ahora le pregunta porqué. –si ésto fue una broma te aseguro que ahora no me causa para nada gracia. –dijo a la defensiva lo que a James le sorprendió bastante.
–No lo entiendo... –negó con la cabeza James. –ahora creo que tú me estás haciendo una broma a mí. –dijo sintiéndose un tonto, era claro que a ella no le interesaba para nada y era como si ahora solo tratara de zafarse de una manera digna.
–Entonces... me estás diciendo tú fuiste con mi madre, y pediste matrimonio, prometiste que lo haría, ¿y ahora vienes aquí fingiendo demencia? esto es ridículo. –dijo y se volteó, planeaba irse, planeaba salir de lugar, no quería seguir el juego de lo quién ella creía que era Jetro.
—Sí y lo siento. –dijo tomando su brazo enseguida, aunque en cuanto ella lo levantó la mira hacia él, lo soltó. –lo lamento, fue atrevido de mi parte y no volverá a pasar –dijo notoriamente avergonzado, lo que le pareció muy extraño a Isabella, ya que hace solo unos minutos había actuado como si fuese capaz hasta de golpearla.
–Ok... mira, sabes... yo no trato de ofenderte y no trato de burlarme de ninguna manera, pero empiezo a creer que tú estás mal. –dijo sin absolutamente nada de paciencia porque ya la había perdido, toda ella estaba confundida con el actuar de él.
Cuando James escuchó lo que Isabella acerca de pedir matrimonio y de estar en su casa, y de ver a su madre supo enseguida que se trataba de su hermano, su hermano estaba jugando con ella, eso pensaba él. Y no era la primera vez que su hermano se interesaba en una chica que a él le gustaba, pero esta vez no dejaría que él ganara.
–He tenido malos días y ha sido un poco agobiante, porque las personas cercanas a mi actúan como si no les importaras. –dijo teniendo en mente a su hermano. –y sé que tal vez he sido grosero contigo. –divagó intentando sacar información de Isabella, ya que esta estaba frente a él con los brazos cruzados, con los ojos entre cerrados mirándolo fijamente como esperando que él dijera algo para que todo cambiara.
–Que tengas buenos días o no, no justifica que quieras agredirme porque eso es demasiado. –dijo esperando una disculpa, claro que le esperaba, nadie le había tratado mal nunca en su vida y ahora de la nada venía él y la maltrataba por una pequeña, lo que ella consideraba muy pequeña mentira.
–Me disculpo. –bajó la cabeza enseguida como un acto de reverencia, lo que de alguna manera entusiasmó muchísimo a Isabella, ese era el trato que ella esperaba y que quería. –Lamento haberte ofendido o asustado. –dijo conociendo el temperamento de su hermano. –pero me gustaría tener una oportunidad. –insistió una vez más, y la manera en la que Isabella lo miraba cambió, lo cual a él le alentó un poco.
–acepto tu disculpa, pero creo que no tenemos nada más que hablar, y será mejor que no te acerques a mí, porque si lo vuelves a hacer... hablo en serio, te voy a denunciar. –dijo dejándolo allí a mitad del pasillo de la universidad, puesto que ya empezaron a vaciarse y ella tenía una clase la que asistir.
–esto lo vas a pagar Jetro. No debiste hacerlo así, ésto no te lo voy a perdonar, esta vez no. –dijo para sí mismo, mientras ve a Isabella irse, ella realmente le gustaba realmente quería estar con ella.