Volví al apartamento y al estacionar la moto fruncí el ceño reconociendo la de Semir. Insistí muchas veces en que me dejara tunearla, ya saben, sacarle ese aburrido n***o de encima pero decía que antes loco que perder la elegancia de una moto clásica, bien, allá él, de igual forma no le regalaría mi trabajo. -¿Sem?- empujé la puerta, estaba abierta. Le di una copia de mi llave la semana anterior pero hasta ese momento no lo había encontrado en mi casa sin mi presencia. Fruncí el ceño- Oh, hola. Estaba sentado en la sala con un hombre de traje azul marino. Les sonreí a Renny y a Bolton, a Cirys, una empleada de la tienda de tatuajes de Aslan y a Prudence quien me saludó con un abrazo. -Qué bueno verte- dijo con sinceridad y lo agradecí. -¿Qué es todo esto? -Nena- dijo Semir poniéndose

