William Levlok. *Martes 16:20 p.m.* Es martes, me encuentro en mi oficina en donde mandé a llamar a esa tal Lía a mi oficina para ofrecerle un trato. Uno muy tentador para su gusto, estoy seguro. Y como es una maldita perra en celo no lo rechazará. Mientras golpeteaba con mis dedos el escritorio escuché como tocaban la puerta. Ya llegó. . —Adelante— —¿Me mandó a llamar?— pregunta con aires de superioridad. La chica estaba parada frente a mí. Nuevamente con su falda corta y su camisa entre abierta. ¿A caso esta chica tendrá vergüenza? —Si de hecho si, siéntate— me obedece— tengo un trato que proponerte— —¿Tan rápido se arrepintió profesor?— mordió su labio inferior y arqueo sus arregladas cejas. —De hecho no, yo nunca me arrepiento señorita Thompson— esta frunció el ceño. —¿

