De hecho, me pregunté si mi primera tarea sería chupársela o algo así. —Claro, siempre estoy dispuesto a aceptar un reto. —Mañana quiero que te vistas de un color que no sea el n***o, ya que el n***o no es realmente un color, sino simplemente la ausencia de cualquier color. —Eso puede dejar a mis empleados muertos de la impresión—, bromeé. —Y sin pantalones. —¿Para ti o para mí?—, pregunté, coqueteando quizá con demasiada agresividad, al tiempo que me inclinaba hacia delante para permitirle ver bien mi valle. Ignoró mi coqueteo, lo cual me molestó. No planeaba hacer nada con él, pero quería que pensara que existía la posibilidad. Había usado mi sexualidad muchas veces para lograr lo que quería. Los hombres suelen ser fáciles de manipular... aunque, con la edad, esa estrategia se había

