Seis meses después… Llegó el día. El día de mi boda. Según mucha gente es el mejor día de tu vida, otros dicen que el mejor día de tu vida es cuando tienes a tu hijo. Respecto al día del parto no fue un gran día para mí, así que creo que probaré suerte con este. Ya tengo preparada la pistola por si alguien decide estropear mi boda. Es broma. O no. No sé qué hago aquí, estática frente al espejo, mirándome, pero sin mirarme. Queda menos de una hora para que esté en el altar con mi prometida y realmente estoy histérica. Estoy demasiado nerviosa, casi no puedo ni andar, las piernas me tiemblan como si fueran gelatina. Todo mi cuerpo está hecho de gelatina en estos momentos. —Cariño, ¿Estás lista? —escucho a mi madre entrando en la habitación—. ¿Por qué aún no tienes puesto el vestid

