En ese momento, ambos cenaron en silencio. Cuando la cena estuvo lista, no se miraron ni intercambiaron palabra alguna. Mariana seguía sintiéndose molesta por la actitud de Adam. ¿Tan grave era lo que había pasado? Cuando estuvo dispuesta a lavar los platos, Adam dijo: "Yo lo haré". Ella no dijo nada, simplemente se encogió de hombros y se dio la vuelta para irse a dormir. Subió las escaleras y se quedó pensativa en el último peldaño, observando la espalda de Adam mientras él comenzaba a limpiar. Suspiró, había algo en él que la hacía pensar. Pasó por la puerta y se adentró en su habitación, quedándose dormida en el acto. El cansancio de la jornada diaria se apoderó de ella. Al día siguiente, Mariana se despertó y bajó las escaleras con bastante pereza. No encontró a Adam y tuvo que prep

