Los hombres comenzaron a revolver todo, tirando y revolviendo cada cosa. Mariana se enojó muchísimo, y Adam la abrazó un par de veces mientras ella tenía lágrimas de enojo al ver cómo estaban desmantelando su hogar. "Después limpiaremos esto", comentó Adam, acariciando su cabello, y Mariana se esforzó por contener las lágrimas. "Por ahora, estoy aquí contigo". Mariana se sintió reconfortada en los brazos de Adam y le dio un beso en los labios. Sabía que tenían que ser fuertes y seguir adelante juntos. El amor que sentían el uno por el otro los fortalecería en los momentos difíciles. Mientras observaban a través de las cámaras de seguridad, vieron a los hombres abrir las puertas de las habitaciones y registrarlas. Mariana suspiró aliviada al ver que no habían encontrado nada. Pero sabía

