Con amor, Mariana" Las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de Adam mientras leía la carta. Sabía que Mariana estaba tratando de protegerlo y al bebé que llevaba en su vientre. Aunque le dolía profundamente, también sabía que tenía que respetar su decisión. La incertidumbre y la tristeza llenaron su corazón mientras se quedaba solo en la habitación, sosteniendo la carta de Mariana. La rabia y la confusión se apoderaron de Adam cuando leyó la carta de Mariana. No podía entender cómo ella había llegado a la conclusión de que ya no lo quería para protegerla. Se sentía herido y traicionado, y esa sensación de impotencia lo invadió por completo. Sintiendo una oleada de ira, Adam apretó la carta con fuerza en sus manos y la rasgó en pedazos, arrojándola al suelo. Caminó de un lado a

