FEDRA Tres días intensos después, salí de la casa de Luciano y respiré hondo el aire fresco, disfrutando del calor del sol en el rostro. Se sentía bien estar afuera después de pasar tantas horas encerrada en el estudio. Incluso con el tragaluz dejando entrar tanta luz natural, no era lo mismo. Al principio caminé sin rumbo, hasta que me di cuenta de que me estaba acercando al edificio de oficinas de Luciano. Estaba demasiado lejos para seguir a pie, así que pedí un Uber y caminé medio kilómetro más antes de que el conductor me alcanzara. —Lléveme a Alarcón Industrial —dije al subir al asiento trasero. Extrañaba a Luciano. Había sido tan paciente con mi necesidad de trabajar. Pensé en él durante el trayecto, mi mente vagando con ensoñación por aquella noche increíble en mi estudio. Des

