Le sonreí. Se veía increíblemente sexy cuando estaba enojada. Eva me miró. —Papi, Inga dijo que mamá canceló nuestras vacaciones de primavera. ¿No vamos a pasar una semana con ella? —No, cariño, no irán —le respondí, apartándole un mechón de la cara—. Lo siento. —Siempre cancela —dijo Eva con un puchero, cruzándose de brazos, mientras Lily apoyaba la cabeza en mi cuello. —Hablemos de eso en casa —dije. Aurora las miró con compasión, luego me miró a mí. —Su madre y yo estamos divorciados —expliqué. —Ya veo —respondió Aurora. —¿Qué es eso? —preguntó Eva, señalando la peluca que Aurora sostenía. —Oh, esto. Es una peluca —dijo, mirando el enredo rubio. —¿La estabas usando? —preguntó Eva. —Sí. —¿Por qué? Aurora pareció incómoda. —Estaba, eh... escondiéndome de alguien hace un rato.

