Richard —Va a salir bien —susurró Aurora—. Tiene que salir bien. El lunes por la tarde, me senté en la sala del tribunal entre Nick y Aurora. Me limpié las palmas en los pantalones y le sonreí a Aurora. Había sido un apoyo incondicional todo el fin de semana, proponiendo ideas y estrategias conmigo, escuchando, ofreciendo sugerencias. Pero sobre todo, saber que estaba ahí para mí significaba todo. Marsh había llamado para disculparse por lo de Ruth. Sabía que lamentaba lo sucedido. Aunque me había enfadado con él el sábado, mi enojo se había calmado. Marsh era un buen hombre en el fondo y solo quería lo mejor para su hija. Lo podía entender. Sabía que no intentaba lastimarme a mí ni al caso. Desafortunadamente, su indiscreción había hecho exactamente eso. Miré a los ojos de Aurora

