CÉSAR 4 años después —¡Perro! ¡Quiero un perro! —me saludó Lucas con la petición apenas crucé la puerta—. Mami dijo que primero tengo que preguntarte a ti. Acababa de llegar del trabajo, pero apenas eran las 5:00 p.m., así que todavía era temprano. Atrás habían quedado los días en que pasaba la mitad de la noche trabajando en mi oficina, llegando a casa tan tarde que casi era hora de volver a trabajar de nuevo. Porque ahora, había cosas más importantes en mi vida que solo el trabajo. —¿Eso es lo que dijo mamá? —murmuré, fingiendo pensar en la pregunta—. Soraya y yo ya habíamos acordado que deberíamos conseguir un perro para Lucas; solo faltaba que él eligiera cuál. —Bueno, creo que… —¿Sí? ¿Sí? —la cara de Lucas se iluminó de emoción—. ¿Qué crees? —Creo que me parece una buena idea

