Soraya —¿Cómo está nuestra chica? —preguntó César mientras se arrodillaba frente a mí. Apoyó uno de sus brazos sobre mis muslos mientras se acercaba. —¿Ya salió de cirugía? Habían pasado unas horas desde que había visto a César, aunque el tiempo había volado. Estaba tan ansiosa y entumecida que el tiempo ya no tenía mucho sentido para mí. —Acaba de salir —dije, con las manos entrelazadas en mi regazo—. Dijeron que ahora está en recuperación. —¿Está despierta? —Todavía no. —¿Saben cuándo se despertará? —Tal vez en una hora más o menos. Pero puede que no tenga ganas de hablar —encogí de hombros—. De cualquier manera, probablemente me quede a dormir en el hospital esta noche. —Entendido. En ese caso, tendremos que pensar en la cena. No creo que podamos pedir nada a domicilio, pero pue

