Nara La pelea se resuelve cuando las dos niñas se abrazan y hacen las paces, volviendo a ser mejores amigas en cuestión de minutos. Me descubro cayendo en una rutina similar al día siguiente y al otro. Las mañanas y las noches me ponen los nervios de punta; no logro relajarme del todo cerca de Alrik, pero los días se están volviendo más fáciles. No menos cansadores, pero sí más fáciles. Los niños parecen confiar más en mí, escucharme más y disfrutar más. Vamos al parque a la misma hora todos los días, donde nos encontramos con Layla y Harriet. De alguna manera, sin planearlo, alternamos llevarnos cafés y dulces mientras observamos a los niños jugar. Layla llegó al cuidado infantil como yo, de manera inesperada, pero no desagradable. Siempre ha amado a los niños, aunque hay una tristeza

