CÉSAR —¿Eres más de desayunos o de brunch? —preguntó Soraya mientras sostenía el menú de servicio a la habitación frente a su rostro. Llevaba una camiseta oversized y el cabello recogido con una liga azul, tan casual y relajada. No había nada en ella que insinuara lo que había pasado entre nosotros la noche anterior, como si no hubiera ocurrido en absoluto. —¿Asumo que hay menús distintos para cada opción? —intenté igualar su naturalidad, aunque todo dentro de mí quería arrancarle la camiseta y recorrer sus pechos con la boca… No. No podía permitirme seguir por ahí. Ya era bastante malo que hubiéramos dormido juntos siquiera una vez. Echar más gasolina a una llama encendida solo iba a terminar en desastre. —Sí. Y la opción de brunch tiene muchísimo más alcohol —bromeó mientras se in

