—Son solo veinticuatro horas. Luego me tendrás en tu cama para siempre. —Ese comentario le hace sonreír. —No puedo esperar. —Me besa de nuevo—. Bueno, señoras... debo irme. Todo esto... —pasa la mano por delante de su cara—... necesita ocho horas de sueño. —Su régimen de belleza es mucho más riguroso que el mío—. Nos vemos mañana a todos —dice mientras se dirige a la puerta. —Walker, espera —lo llama Tracey. Noto que sus hombros se tensan cuando ella dice su nombre. Nunca había visto eso antes, pienso para mis adentros. Tracey se vuelve hacia nosotras. —Yo también me voy a la cama. —Se frota la barriga—. De lo contrario, no aguantaré todo el día de mañana. Me sorprende que haya aguantado tanto tiempo, estando en un estado tan avanzado de gestación. Tracey se despide y sale por la pue

