—Ese es mi trabajo —dijo Jackie. —Lo sé, lo sé. Pero aun así quiero saber si tuviste un buen día. Jackie lo pensó. —Fue un día mejor que de costumbre. A veces los incendios que tengo que apagar son desafiantes, pero hoy estuvo bastante tranquilo. —Me alegra —dije—. Parecía que habías tenido una semana difícil cuando llegaste esta mañana. —Se podría decir que sí —respondió Jackie con un suspiro. La miré de reojo. —¿Hay alguna forma en la que pueda hacerlo mejor? Jackie negó de inmediato. —No es tu trabajo hacer mi trabajo mejor. Además, es solo una… mala racha. Lo resolveré. Me di cuenta de que no quería que simplemente lo resolviera. Yo quería ser quien la ayudara con eso. Quería ser su héroe. Quería cuidarla—aunque no lo necesitara. Jackie era una mujer fuerte que siempre se había

