Mi boca se secó mientras buscaba las palabras correctas. —Porque es su boda. No es tu problema —dije con frialdad. —Sé que no es mi problema. Solo quiero ayudar. —Pero no ayudaría involucrarte —dije con tensión. No me parecía bien que quisiera asumir parte de la boda. Cuanto más pensaba en ello, más molesto me sentía. —Deberías ocuparte de tus propios asuntos —dije. Se alejó un poco y me miró. —Megan es mi amiga. Eso es lo que hacen los amigos. Se ayudan entre sí. —¿Cómo es eso útil? —insistí—. No sabes qué es lo mejor para Megan. Es… excesivo. —Christian, no creo que esté siendo excesiva al buscar un catering para mostrarle a Megan que tiene opciones. Solo quiero mostrarle que no es una señal del universo de que no debería casarse. —Francamente, no es tu trabajo mostrarle nada.

