Desvié la mirada rápidamente y comencé a limpiar la encimera. —¿Tuviste un buen día? —pregunté, tratando de ocultar la decepción en mi voz. —Sí, el paseo escolar de Eva salió bien. Me alivié al ver que podía usar su voz de interior en el museo. Reí. —Está progresando. —Sin duda. Después de recoger a las niñas de la escuela, volví para adelantar trabajo en la oficina de casa mientras Inga estaba aquí. —Eso está bien. —Ven acá —me dijo mientras me abrazaba y me jalaba hacia él. Lo miré a los ojos, intensamente azules, buscando alguna señal de que quería algo más. Que estaba interesado en una relación seria conmigo. Me besó en los labios y luego se apartó para mirarme. —Estoy orgulloso de ti por esa entrevista. Creo que eso va a cambiar las cosas para tu tienda. Sonreí. —Gracias,

