AURORA Me desperté sintiéndome miserable. Me había quedado dormida llorando en mi habitación en la casa de Richard, sabiendo que pronto tendría que irme de su hogar. Cuando finalmente me levanté de la cama después del amanecer, supe que no podía bajar sin maquillarme un poco para ocultar las evidencias de mis ataques de llanto. Además, todavía lidiaba con las náuseas matutinas. El olor del café me revolvía el estómago, pero por suerte esta vez no vomité. Me lavé la cara y me vestí, tratando de convencerme de que todo iba a estar bien. No tenía muchas ganas de ver a Richard, pero al menos quería ver a las chicas. Mi tiempo con ellas se estaba acabando. Y no quería que me recordaran como la chica triste con los ojos rojos por el llanto. Pero para cuando me puse un poco de corrector y rí

