Me giro para verla hablar con un cliente; la felicidad es evidente en sus rasgos. Este es un día que ella se ha ganado. Convertirse en copropietaria de la renovada librería le ha sentado bien. Al igual que el lanzamiento de su primera novela. Tal vez siente que la miro, o tal vez sus ojos vagan por voluntad propia... pero me ve allí, a un lado. Una sonrisa ilumina su rostro. Es una sonrisa privada, solo para mí, llena de intimidad. Observo cómo se disculpa y, unos segundos después, está en mis brazos. —Estás aquí. —Por supuesto que estoy aquí. Ella mira hacia la fila, hacia la multitud. —¿Puedes creerlo? —Sí —digo—. Es un libro fantástico, Corinna. Ellos lo ven. Por eso están aquí. —Sin mencionar que Brooks & King tiró la casa por la ventana para esta fiesta de lanzamiento —dice ella

