Tal vez todos estos años —durante los últimos años de mi matrimonio y desde la muerte de Callie— me he convencido de que es imposible encontrar a una mujer a la que le importe. Que pueda amar a mis hijos. Que pueda encajar en mi vida. Dejando de lado el hecho de que Nara trabaja para mí, no puedo evitar pensar en lo perfectamente que encaja en mi mundo. Puedo verme llegando a casa del trabajo y encontrando a Nara ahí con los niños. Puedo verlos crecer con una mujer inteligente y de carácter fuerte guiándolos cuando yo no esté. Y puedo verme a mí mismo suavizándome por la influencia de Nara. Incluso venir a esta fiesta de cumpleaños —pausa para el baño excluida— es algo que nadie me habría pedido antes de Nara. Habría sido un mal uso de mi tiempo supuestamente importante. Pero al escucha

