RICHARD —Entonces, ¿en qué nos habíamos quedado anoche? —pregunté entre bocados de mi korma indio. Eva y Lily ya habían comido macarrones con queso con Inga. Quería hablar con Aurora a solas. Aurora se limpió la boca con la servilleta. —Estabas diciendo que no tengo sentido para los negocios —se removió incómoda en su asiento. —Mira, soy directo, Aurora. Así fue como llegué hasta donde estoy ahora. Pero sé lo que hago. Necesitas que los clientes entren a tu tienda, y necesitas ganar lo suficiente para mantener tu negocio funcionando. Ella suspiró. —Si tan solo fuera así de fácil. —Puede serlo. Comimos en silencio durante unos momentos. Finalmente, la miré. —¿Por qué conduces ese carro tan antiguo? —Me tomó meses ahorrar para comprarlo. Conseguí una buena oferta en Mercado Libre —p

