—Debería estar por aquí... —murmuro, pasando el dedo por los lomos hasta encontrar el que necesito. Se lo muestro. Su mirada pasa de la portada a mí, amplia y consciente. Luego suelta una risita suave. —Vaya, vaya —dice, alargando la mano para quitármelo. —Es un thriller —digo. —Ya lo veo. —Sus ojos recorren la contraportada y sé lo que está encontrando allí. Una descripción de un héroe multimillonario que campa a sus anchas. Asesinatos en áticos, secretos ocultos bajo la seda y el dinero, todo para encubrir una red de narcotráfico. —Interesante —dice, con la voz cargada de diversión—. ¿Me lo recomiendas tú, dices? —Bueno —digo, preguntándome si llevé la broma demasiado lejos—, también es un libro genuinamente bueno. Se mete el libro bajo el brazo y mira a su alrededor, recorriendo

