CHRISTIAN Mamá y papá dudaron, pero luego asintieron y se sentaron. Éramos una gran maldita familia feliz. Cuando todos se acomodaron y apareció el mesero para tomar la orden de bebidas, Grant volvió a enfocarse en mí. —¿Qué pasa contigo y Jackie? —preguntó—. Parece que las cosas no están como deberían. Megan me miró, con el rostro cuidadosamente inexpresivo. ¿Qué sabía ella? —Terminamos —dije. No tenía sentido ocultarlo. —¿Qué? —gritaron mamá y papá al unísono. Grant también parecía preocupado, pero observé a Megan. No parecía sorprendida ni impactada por la noticia. —¿Lo sabías, verdad? —desafié a Megan. —Sí, lo sabía —dijo ella—. Jackie se está haciendo cargo de mi contrato de arrendamiento y la acabo de ver en la compañía de administración donde firmamos los papeles. Estaba mol

