Una parte de mí piensa que soy un proyecto para ella: un cachorro perdido con tendencias agresivas que necesita comida, refugio, empleo y un poco de amor. —Tengo mis fuentes— responde Bridget. —Un cumpleaños es sagrado, y estoy ofendida de que no me hayas avisado con anticipación. Resoplo y le saco una foto a mi triste cena. —¿Sagrado, eh? Bridget responde al instante. —Solo espera. Tengo una sorpresa para ti. Gimo. Odio las sorpresas, un hecho que deleita a Bridget hasta el infinito. Hace seis meses apareció en mi departamento en mi única noche libre y me dijo que tenía una sorpresa. Resultó ser un desastre de evento de citas rápidas lleno de gente que olía a desesperación y lujuria ciega. Ninguna de las dos encontró lo que buscaba en el ámbito romántico, pero yo terminé poniendo a un

