Cuando llegó el momento de los votos, me giré hacia ella. —Jackie, mi amor —empecé—. No tienes idea de cómo cambiaste mi vida. Yo estaba tan aferrado a mis maneras, seguro de que era la única forma de avanzar, y tú realmente sacudiste mi mundo. No solo me mostraste lo que significa abrirme a los demás y dejarlos entrar en mi vida, sino que también me enseñaste a ver el mundo con otros ojos. Me enseñaste a encontrar la belleza en todo, y me has hecho más feliz de lo que alguna vez creí merecer. Prometo hacer todo lo posible para hacerte tan feliz como tú me haces a mí, cada día, por el resto de nuestras vidas. Prometo estar a tu lado para siempre, ser un buen esposo y un buen padre. Te amo. Los ojos de Jackie se llenaron de lágrimas, y parpadeó para contenerlas. Tomó aire profundamente y

